martes, 2 de diciembre de 2014

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Sobre los Cuentos de Hadas



Un cuento de hadas es una historia ficticia que puede contener personajes folclóricos tales como hadas, duendes, elfos, troles, gigantes, gnomos y animales parlantes, así como encantamientos, normalmente representados en una secuencia inverosímil de eventos.
En el lenguaje contemporáneo, el término es también utilizado para describir algo que está vinculado con princesas, como los casos de «un final de cuento de hadas» (un final feliz)[1] o de un «romance de cuento de hadas», aunque no todos los cuentos de hadas terminan con un final próspero.
De igual manera, en el aspecto coloquial un «cuento de hadas», o también «relato de hadas», puede ser asociado con cualquier historia rocambolesca y extraordinaria.
Por lo general, este tipo de relatos suele atraer a los niños pequeños, al comprender éstos de forma
rápida y sencilla a los personajes arquetípicos de cada historia.
En las culturas donde los demonios y las brujas son percibidos como seres reales, los cuentos de hadas pueden fusionarse en forma de narraciones legendarias, en las que el contexto es percibido, tanto por el narrador como por los oyentes, como si se tratara de una realidad histórica.
Sin embargo, a diferencia de las leyendas y epopeyas, que no tienden a tener más que referencias superficiales a la religión y a lugares, personas y sucesos actuales, este tipo de historias tiene lugar en un período indefinido («Érase una vez», «Había una vez») más que en un instante preciso.[2]

Los cuentos de hadas se encuentran ya sea en forma oral o literaria. Intentar detallar con exactitud su historia resulta una labor difícil, puesto que sólo las formas escritas han sido capaces de sobrevivir con el paso del tiempo. No obstante, la evidencia de las obras literarias, al menos, da una indicación de que los cuentos de hadas han existido durante miles de años, aunque tal vez no reconocidos al inicio como un género propio; el término «cuento de hadas» les fue otorgado por la francesa Madame d'Aulnoy. A través de los siglos, se encontraron hallazgos literarios de cuentos de hadas en todo el mundo, siendo recogidos por los folcloristas en diversas culturas.[3] Incluso, hoy en día, se siguen redactando cuentos de hadas y obras derivadas del mismo género.
Aun cuando los primeros cuentos de hadas estaban destinados principalmente a las audiencias adultas, y en menor grado a los niños, éstos comenzaron a asociarse con los infantes desde los escritos de los preciosistas; a partir de que los hermanos Grimm titularan a su colección como Children's and Household Tales, el vínculo con los niños ha ido fortaleciéndose con el transcurso de los años.
Los folcloristas han clasificado a los cuentos de hadas de diversas formas; entre las más notables agrupaciones están el sistema de Aarne-Thompson y el análisis morfológico del erudito Vladímir Propp. Por otro lado, otros folcloristas han interpretado la importancia de los cuentos, pero ninguna escuela ha sido establecida de manera definitiva para abordar el significado de este tipo de relatos.

Rasgos característicos
Aunque el cuento de hadas es claramente un género distintivo, la definición que marca a una obra como un relato de hadas es una fuente de controversia considerable.[4] Vladímir Propp, en su Morfología del cuento, criticó la distinción entre «cuentos de hadas» y «relatos sobre animales» en razón de que muchos cuentos contienen tanto a elementos como animales fantásticos.[5] Sin embargo, para seleccionar obras para su análisis, Propp utilizó todos los cuentos populares rusos clasificados en el conjunto de tipos 300-749 en Aarne-Thompson –en un intento por brindarles una distinción– para establecer propiamente un nuevo grupo de cuentos.[6] Su propio análisis identificó a
los cuentos de hadas por sus elementos de la trama, aunque pasó a ser criticado, ya que el análisis no se presta fácilmente a los cuentos que no impliquen una búsqueda y, además, los mismos elementos de la trama son encontrados en obras que no son consideradas como cuentos de hadas.[7]

El cuento ruso El zarevich Iván, el pájaro de fuego y el lobo gris no contiene hadas, sino un lobo parlante.Un factor acordado colectivamente es que la naturaleza de un cuento no depende de si las hadas aparecen en él. Obviamente, muchas personas, entre ellos Angela Carter en su introducción al Virago Book of Fairy Tales, han observado que una gran parte de los llamados cuentos de hadas no contienen hadas en absoluto.[8] Esto es en parte debido a la historia del término en inglés «fairy tale», el cual se deriva de la frase francesa «conte de fées», usada por primera vez en la colección de Madame D’Aulnoy en 1697.[9]
Tal y como Stith Thompson y Carter hacen notar, los animales parlantes y la presencia de la magia parecen ser más comunes del género que las propias hadas.[10] No obstante, la mera presencia de
animales que hablan no convierte un relato en un cuento de hadas, sobre todo cuando el animal es claramente una máscara de un rostro humano, como sucede en las fábulas.[11]
En su ensayo Sobre los cuentos de hadas, J. R. R. Tolkien manifestó estar de acuerdo con la exclusión de las «hadas» de la definición,
concibiendo a los cuentos de hadas como historias sobre las aventuras de los hombres en «Faërie», la tierra de las hadas, los príncipes y princesas, enanos, elfos, y no solamente especies mágicas sino muchas otras maravillas.[12] A pesar de ello, el ensayo omite a cuentos que son considerados como cuentos de hadas, citando como ejemplo a The Heart of a Monkey, el cual Andrew Lang incluyó en El libro lila de los cuentos de hadas.[11] Otros cuentos que no incluyen magia pero comúnmente son clasificados como cuentos de hadas son What Is the Fastest Thing in the World? y Catskin.
Algunos folcloristas prefieren utilizar el término alemán «Märchen» para referirse al género, una práctica que se ha reforzado con la definición de Thompson en su edición de 1977 de The Folktale: «un cuento de cierta longitud que implica una sucesión de motivos [repeticiones] o episodios. Se mueve en un mundo irreal, sin localidad o criaturas definidas y está lleno de cosas maravillosas.
En esta tierra de nunca jamás, los héroes humildes matan a sus adversarios, heredan los reinos y se casan con princesas».[13] Los personajes y motivos de los cuentos de hadas son simples y arquetípicos: princesas, hijos jóvenes y príncipes valientes, ogros, gigantes, dragones, troles, madrastras malvadas y héroes falsos, hadas madrinas y otros ayudantes mágicos, a menudo caballos, lobos o aves parlantes, montañas de vidrio así como prohibiciones y ruptura de restricciones.[14] Otras características de los cuentos —la rítmica, lo grotesco, lo extraño y lo gracioso— son mera recreación para la abundante alegría de los niños, mientras que los peligros y terrores les inspiran fascinación. Los cuentos de hadas son el escenario del mundo de la infancia, un reino de vida vicaria, más elemental y libremente repleto de fantasías que los dramas perfeccionistas de los adultos sofisticados cuya aceptación arraigada de atar las realidades exige cosas más severas. Italo Calvino citó a los cuentos de hadas como el principal ejemplo de «viveza» en la literatura, debido a la brevedad y concisión de sus historias.[15]

Extracto de el artículo Cuentos de Hadas que pueden descargar completo acá.

Fuentes y contribuyentes del artículo
Cuento de hadas Fuente: http://es.wikipedia.org/w/index.php?oldid=38043349 Contribuyentes: .José, Alandalusia, Alhen, Anhelante, Antur, Ayx, Baghera, Brit, Camilo ruiz ramirez,
Carlossanmar, Cforeroo, Cinabrium, Diegusjaimes, Dodo, Emiglex, Evelinwendy, Ferbr1, Filipo, Fito hg, Gianfrancose, Hispa, Humberto, Isha, JositoyRumita, Juanpa.manson, Laura Fiorucci,
Lin linao, Link58, Luke in spanish, Mariela4, Matdrodes, Mobymartin, Morza, Nixón, Nolemaikos, O2, PoLuX124, Rondador, Rupert de hentzau, SimónK, Tamorlan, Tano4595, Tico, Tony
Rotondas, Unic, Unnio, Walter closser, Wikielwikingo, Xabier, 51 ediciones anónimas

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