jueves, 28 de agosto de 2014

Ir al inicio

BODAS DE SANGRE, LA TRAGEDIA DE LORCA EN UNA VOZ

BODAS DE SANGRE, LA TRAGEDIA DE LORCA EN UNA VOZ – 
ESTRENO VIERNES 5 DE SEPTIEMBRE, 20 hs.
Un recorrido por BODAS DE SANGRE a través de un relato que extracta el complejo universo lorquiano.  La voz de una narradora para contar los acontecimientos y mostrar las huellas de los personajes. Una manera singular de presentar la pieza.

Las funciones serán los VIERNES 5, 12, 19 y 26 de SEPTIEMBRE a las 20 hs. en PARAJE ARTESÓN, Palestina 919 (ex Rawson), timbre 2, CABA. La dramaturgia y la dirección están a cargo de Bernardo Sabbioni.  Duración.  45 minutos.  Entrada $ 50.
La sala tiene capacidad para cuarenta personas, entonces para que todos estemos cómodos, es necesario RESERVAR por este medio o a: vivenciasyrelatos@hotmail.com


¡Los espero!

miércoles, 27 de agosto de 2014

Ir al inicio

"La risa es salud" La comedia de la vida. Stand up


"La risa es salud" La comedia de la vida.
Stand up de los buenos.
con Freddy Duer - Inés Grimland - Kristof Micholt - Marcelo Wainer.
Sábado 30 de agosto 21 hs
Auditorio Ben Ami - Jean Jaures 746.
Reservas al 4961-0527 (Auditorio)
154-4702074 (Inés)
Coordinacion Ines Grimland.
Entrada general 80.=  Socios de Amia y Jubilados 60.
www.inesgrimland.blogspot.com

Ir al inicio

TERTULIA EN LO DE ANA


¿Podíamos privarnos de celebrar la primavera con una tertulia de las buenas? Claro que no. Y para que nadie nos gane de mano la adelantamos: es el 12 de septiembre en casa (Interesados pedir dirección por privado). Pero ¡ojo! esta vez hay tarea: ver el video www.youtube.com/watch?v=mhp5YRJXxH8 y traer una frase alusiva. Entre todos armaremos el gran poema de la paz. Y para la guerra, nada.

Ir al inicio

CUENTOS POPULARES DE MUCHOS LARES


Ir al inicio

CUANDO ELLOS SE VAN

CUANDO ELLOS SE VAN web

CUANDO ELLOS SE VAN

Una obra. Tres monólogos.

DIRECCIÓN: CRISTINA OSSES, SOLEDAD GARCÍA

Funciones: sábados  22.30 hs
Entrada: $ 100 (Desc. estudiantes y jubilados $80)
TEATRO TALLER DEL ANGEL
Mario Bravo 1239- CABA 
Reservas: Tel: 4963-1571 ó Mail: teatrotallerdelangel@yahoo.com.ar

Duración: 70 min

¿Quién no se sintió sola alguna vez? ¿Quién no pensó que iba a enloquecer? ¿Quién no aparentó ser lo que no es en realidad?
Tres mujeres aparentemente “normales”, de las cuales nadie sospecha nada raro. De pronto algo  irrumpe en ellas y todo cambia. Una fuerza las lleva a hacer cosas que nunca hubieran imaginado.
Desamor, soledad,  indiferencia, maltrato...Experiencias que modifican las humanidades de estas tres mujeres. Cada una podrá tomar un rumbo, o simplemente quedarse instalada en la vulnerabilidad o la locura.


Ficha técnica:

Mirta Stanislavsky, Gustavo Ruiz Moreno……Flor de azúcar (de Patricia Suárez)
Florencia Estéves……………………...................La llave (de Humberto Costantini)
Cristina Osses………………………….El silencio de las tortugas (de Lucia Laragiore)

Escenografía: Silvina Carballo
Vestuario: Luciana Gemelli
Iluminación: Soledad García/Cristina Osses
Fotografía: Mariano Lipezker
Maquillaje: Inés Moller
Prensa y Difusión TEHAGOLAPRENSA
Asistencia de dirección: Gustavo Ruiz Moreno/ Cecilia Gemelli

Dirección de “flor de azúcar” y “la llave”: Cristina Osses
Dirección de “el silencio de las tortugas”: Soledad García

Dice la directora Cristina Osses sobre la obra:
Cuando ellos se van, todo cambia.        
Sea cual fuera la razón, las cosas cambian.
Ya sea que nos dejan  o que les pedimos que se vayan. Ya sea que salen de nuestros corazones,  de nuestra mente o de nuestras vidas. Ya sea que viven o mueren, las cosas cambian.
Cuando ellos se van, nosotras cambiamos: para mejor o para peor, pero ya no somos las mismas.
Hay veces que nos sentimos liberadas, otras, traicionadas, resignadas, abandonadas...Y otras veces, simplemente, no sentimos nada. Quedamos anestesiadas.
Pero aun así, cuando ellos se van una parte nuestra se va con ellos”

Notas y acreditaciones: tehagolaprensa@sion.com

"...vivimos tres historias en las que la soledad, el abandono, la indiferencia −en una sola palabra: el desamor− provoca en las protagonistas reacciones diferentes y las obliga a elegir algún camino...Ellos y nosotras; nosotras sin ellos; nosotras a pesar de ellos...Excelentes y destacables las actuaciones de Mirta Stanislavsky,Florencia Esteves Cristina OssesPor Adriana Santa Cruz

“Tres mujeres, tres historias, tres deseos. Una combinación inteligente de estos elementos hace de “Cuando ellos se van” una construcción teatral que entretiene mientras nos muestra aspectos de eso que se suele llamar el “alma femenina”. El hombre, en esa presencia-ausencia que puede ser constante en muchas mujeres, es más que el motivo, la excusa para la confesión, la nostalgia o el arrepentimiento de la vida compartida.  Y entonces vemos tres monólogos, tres escenarios desmontables para desnudar tres vidas” Por Darío López


Pero aun así, cuando ellos se van una parte nuestra se va con ellos”



Notas y acreditaciones: tehagolaprensa@sion.com
http://www.tehagolaprensa.com.ar/
Jimena López
tehagolaprensa@sion.com
11..5.703.3975
Etiquetas de Technorati: ,

martes, 19 de agosto de 2014

Ir al inicio

Entrevista a Claudio Pansera

ENTREVISTA A CLAUDIO PANSERA

Por: Ana Cuevas Unamuno

Claudio Pansera es el organizador del Festival PALABRAS MÁS, PALABRAS MENOS que se llevará a cabo en los meses de Agosto y Septiembre de 2014. (Pueden ver acá laprogramación)

Claudio Pansera es gestor cultural, investigador, docente, editor. Coordina no sólo la organización del 13º Festival Internacional de Cuentacuentos, que es una propuesta para salir de los centros de consumo cultural establecidos, para conquistar nuevos espacios y nuevos públicos, sino un  sinfín de actividades culturales más. Del festival y de sus múltiples actividades, vamos a hablar.

Ana —Hola Claudio, antes que nada me gustaría preguntarte sobre cómo fue tu trayectoria para llegar hasta esta propuesta.

Claudio— Yo vengo del campo de la experimentación artística, he andado por las distintas ramas: el cine, el teatro, el mimo, la danza, el video, la fotografía, un poco de todo, y con el tiempo me fui quedando, por un lado con lo que era la comunicación, trabajando en los distintos formatos: revistas, periódicos, medios digitales cuando llegó el momento, y por el otro lado con lo que es la gestión. Y acá vale aclarar que sobre la gestión cultural; que es lo que me interesa; por ahí lo que mucha gente hace es asociarlo a lo que es producción básicamente, concretamente a resolver cierto evento puntual, pero para mí la gestión cultural era algo muy necesario, pensado ya desde antes que se pusiera de moda, y que tienen que ver con esta posibilidad de pensar políticas o actividades más allá de lo puntual. Cómo generar fuerza a un determinado movimiento, mirando experiencias como por ejemplo de la tarea que hacían los músicos, o determinados grupos literarios. Descubrir cómo se iba generando alrededor de una construcción de un grupo de individuos todo un cambio en la imagen y la percepción de lo que era esa disciplina artística. Concretamente una conquista de espacio y espacios desde el trabajo de los artistas. No solamente en el artista que trabajaba en la producción del hecho puntual, sino en el artista que además pensaba en la necesidad de construir un espacio de crecimiento conjunto. Eso se fue dando en diferentes disciplinas artísticas, yo lo fui experimentando en distintos campos: entre ellos el campo teatral, que fue el inmediato anterior a toda esta etapa. Venía trabajando en lo que fue el antecedente del movimiento del Teatro Comunitario, que era en ese momento el Teatro Callejero. Integrándome a esas experiencias que fue el grupo de teatro Diablomundo, con el que realizamos una experiencia conjunta con distintos grupos de teatro callejero, en ese momento Catalinas Sur (que todavía se autodenominaba un grupo de teatro callejero),  y con ellos Los Calandracas, La Runfla y otra gente, se comenzaba a hacer un trabajo en conjunto de programación, difusión, de gestión, de defensa de la actividad, y para mí eso fue un poco lo que me marcó el camino a seguir: el trabajo en conjunto con distintos artistas.

A partir de allí las formas en cada etapa las fue dictando la realidad política, social, las disciplinas artísticas, el momento. Hubo un momento en que fue muy fácil instalar ideas colectivas, como lo fue en el 2002, el Movimiento de Teatro comunitario,  la Narración Oral, con la que comenzamos en ese año a generar los festivales, a pesar de que era una disciplina muy aislada en ese tiempo, pero que comenzó rápidamente a crecer, básicamente porque tenía un potencial desde la posibilidad de la instalación. Pero además porque había, y hay, una experiencia en lo teatral, que es lo más cercano en formato artístico, muy desarrollado en el país, entonces era más fácil tomar elementos de allí para poder desarrollarlo.
Todo esto fue derivando en una necesidad hoy de mirar más de cerca por qué estas actividades artísticas, más allá del efecto espectacular en sí, comenzaban a generar otros efectos. Ver y comprender cómo comenzaba a modificar la sociedad, la comunidad, el hecho de hacer determinados productos artísticos o proyectos culturales. Sean puntuales o grupales, pero todos producían un determinado impacto. Comencé desde uno de los proyectos que estaba llevando adelante desde 1998, que era el periódico de Artes Escénicas, que tenía como objetivo reflejar la vida cultural independiente, sobre todo desde el teatro, y en el camino, más allá de ir contando la realidad teatral en Argentina, y de ir contando lo que era la producción en distintas ciudades del país, fui encontrando una gran cantidad de proyectos que tenían específicamente un objetivo de trabajo social, o que además de su trabajo espectacular, estaban trabajando también con motivaciones sociales. Entonces estaban trabajando en contextos y espacios distintos, o en los procesos se estaban produciendo situaciones  distintas entre los integrantes. Y eso fue lo que me disparó después de unos años de acumular esas notas formando esos mapas, a gestar un primer encuentro de Jornadas de Cultura y Desarrollo Social. Concretamente la idea inicial en el 2003 era producir un encuentro presencial de doce proyectos artísticos que estaban trabajando con esa modalidad, para generar debate, hacer un diagnóstico en común, intercambiar ideas, promover actividades de capacitación técnica. Comenzó a correr la voz de que iba a producirse ese encuentro en el teatro San Martín, y comenzó a llamar más gente que quería participar, y terminé programando a 73 proyectos. Año tras año se fueron repitiendo las jornadas esas, las últimas que hicimos había ya 400 participantes, individuales y grupales que contaban y mostraban cómo desde la acción estaban intentando modificar la realidad social. Cada uno hacía una lectura de un problema en su núcleo, en su comunidad, en su espacio, y mostraban cómo desde una propuesta artística estaba trabajándola. Esto motivó inmediatamente a un debate entre los que estábamos organizando, en cuanto a qué era lo necesario, por dónde construir, por dónde seguir trabajando, y una de las cosas inmediatas que salió fue la necesidad de la comunicación y por eso generamos un grupo en Yahoo, que todavía existe, y que se llama Cultura y Desarrollo Social, como herramienta de difusión. Además comenzamos a promover investigaciones, para dar una mirada más sistematizadora, intercambiar conocimientos  nuevos, dar una legitimidad en el campo académico. De ahí sacamos el primer libro con Jorge Dubatti: Cuando el arte da respuestas. En este libro concretamente se analizaban 43 proyectos, a partir de un sistema de encuestas que había hecho como para entender desde: por qué trabajaban, cómo trabajaban, características, proyectos. En 12 preguntas se analizaban todos los proyectos para permitir una comparación también.

Paralelamente a eso yo estaba trabajando en el Festival de narración que habíamos comenzado en el 2002, que también de a poco se fue ampliando, ya que la idea no era trabajar con la narración en pequeño sino tratar por un lado de conquistar nuevos espacios, para ir a escuelas, a lugares donde todavía no había llegado, y por otro lado yo ya venía visualizando esta necesidad de conquistar el teatro, los escenarios, que comenzara la narración a ser reconocida como una herramienta artística de la familia del teatro. Las artes escénicas tienen cosas ya reconocidas y otras que están ahí peleando el espacio. Era fundamental pelear ese espacio para después poder empezar a pelear los espacios de gestión y de políticas que facilitaran el apoyo a la actividad. Con el tiempo concursé por un cargo en el Instituto Nacional del Teatro, estuve dos años diseñando políticas teatrales a nivel nacional, y dedicado a todo esto: la mirada sobre lo social, el reconocimiento a la Narración oral, y todo este recorrido me fue llevando a esto que estoy ahora organizando y que es resultado de ese camino.

Ana— Rico e interesante recorrido. Hablame ahora del presente y de este festival que ya comienza.

Claudio— Este año a partir de la separación de la sociedad que teníamos para organizar el Festival Te doy mi palabra, conformamos un nuevo equipo de trabajo. Y ahora estoy en la búsqueda de nuevos perfiles de lo que es la narración oral hoy día, de conquistar nuevos públicos, esto implica salir a más espacios de la comunidad como para conquistar lugares no tan transitados, empezar a generar esta formación de públicos que como mucho a veces puede acceder a una función teatral pero todavía no sabe qué es la narración. Por otro lado me parece importante lo que es el enriquecimiento de la disciplina con el cruce con otros movimientos artísticos, por eso me interesa apuntar a las nuevas tendencias. El teatro tiene muchos elementos de narración, o hay muchos proyectos donde están mezclado e integrados, también la música forma parte de muchas propuestas que programamos, hay trabajos de danza, de plástica también que están integrándose. De alguna forma la idea es también conquistar un nuevo público. Público que por ahí ya está respondiendo a otras disciplinas artísticas y que pueden tener una herramienta más para  acercarse. La tercera cosa importante hoy para mi tiene que ver con una apertura, por ahí hasta ahora se venía dando un espacio como muy cerrado de convocatoria, a determinados grupos, cosa que no escapa a otras disciplinas, esto de formar grupos, entonces la idea fue apuntar a generar cruces entre las distintas “tribus” que hay y para eso fue esta convocatoria abierta.
Invité gente puntualmente por trayectoria, por conocimiento, por afinidad artística, pero no me limité a esta modalidad ya conocida, sino que se planteó una propuesta para narradores que presentaban videos, hubo cerca de 150 presentaciones y se seleccionaron 10 artistas, 2 o 3 extranjeros, uno del interior y el resto de Capital Federal, y eso le sumo mucho a la programación. Por otro lado hubo también una convocatoria abierta de Cuentos breves, para promover la cercanía de gente de las letras y proponer nuevos textos. Esos son los lugares que están hoy para mí necesitando una renovación: conquistar nuevos espacios de público, enriquecerse con nuevas propuestas artísticas y provocar más circulación en el campo de la narración.

Ana—Dado que en estos meses se van a llevar a cabo dos festivales de narración, en los cuales hay participantes y espacios comunes, me gustaría que me cuentes qué objetivos, intenciones o acciones, tiene el festival Palabras más , Palabras menos que organizas, respecto del otro festival.

Claudio —Lo que marca fundamentalmente la diferencia con el proyecto del año pasado y me llevó a organizar de este modo este festival, son estos objetivos de los que estuvimos hablando: Mayor inclusión, cruce con otras modalidades artísticas, creación de nuevos espacios y públicos… que  responden a mi visión y a las necesidades que siento hoy.

Ana —  Estos objetivos entonces implican la realización de la actividad en espacios ya conquistados y en nuevos espacios, y por otro lado la integración de narradores que ya han participado en festivales anteriores y narradores nuevos, con otros formatos artísticos o modalidades de expresión de la comunicación, promoviendo de alguna manera la búsqueda de puntos en común en algún aspecto entre estas distintas manifestaciones de arte.

Claudio—Exactamente, por eso he sumado a reconocidas narradoras, de larga trayectoria, como Ana María Bovo y Ana Padovani entre otros, a narradores que nunca han participado de festivales y a nuevas propuestas como por ejemplo a Luisa Calcumil que trae una propuesta de cuentos pero desde otro lado, un dúo de juglaresas mendocinas que traen la palabra cantada, un artista plástico que va a estar trabajando en vivo sobre cuento, entre otras propuestas, ya que para mí el eje es el trabajo de la palabra como sostén: la palabra dice, comunica, fundamenta, trasmite, más lo escénico. Este convivio que se da entre la persona que cuenta o presenta algo y el que recibe en vivo y sin ninguna intermediación tecnológica es lo fundamental. Dentro de eso hay montones de formatos posibles: la payada, el Rap, muchos formatos que sirven para contar historias, para decir cosas, por eso la idea es acercar a todo eso.

Ana— Cuáles son las expectativas sobre el festival en este momento previo a su realización.

Claudio— Este festival respecto a todos los anteriores es mucho más numeroso, en cuanto a cantidad de funciones y participantes, al día de hoy hay 52 artistas argentinos y 10 extranjeros que están siendo programadas, más de treinta funciones en conurbano, más muchísimas más de funciones solidarias, eso podría también llevar a un formato de producción que apunta más a lo que es un festival teatral. Un festival que contempla un formato por ahí más profesional, con otras necesidades, con otras búsquedas también de recursos para poder atender adecuadamente a todas las necesidades que se van planteando, sabiendo que por ahí todavía desde el campo de la narración oral, no están a la par, no hay un reconocimiento, no se reciben apoyos similares, ni apoyo, ni cantidad de público como el que recibe el teatro. Elegir el teatro Empire para trabajar es una apuesta común para gente de teatro, en cambio en la narración; en donde los espectáculos convocan treinta, cuarenta personas; es una desmesura pensar en una sala de 300 localidades, pero son apuestas. Es un poco el deseo de provocar el encuentro y sobre todo de empezar a pensar en términos de futuro. No es sólo pensar en cómo resolver hoy éste festival, sino que el formato está pensado en cómo dentro de cinco o diez años me interesaría a mí que esté el panorama de esto desarrollado. Del mismo modo que la realidad de hoy era un sueño hace 12 años atrás. Era impensable.

Ana— Y cómo se resuelve el tema de la financiación para una actividad de esta magnitud.

Claudio —El modelo responde a lo que es el teatro independiente. Es una tarea de  autogestión, dónde se buscan distintas líneas de apoyo: apoyos estatales, nacionales, del Instituto Nacional del Teatro, provinciales, municipales que compran funciones, gestiones con empresas para conseguir tal o cual elemento, y los recursos que se generan del mismo festival: talleres, entradas.

Ana—Hay mucha gente participando e imagino que lo hacen desde distintos lugares ya que me hablaste antes de la solidaridad de muchos con el proyecto ¿cómo funciona esto?

Claudio — Hay una suma de distintas situaciones que se vienen dando, por un lado hay gente que está trabajando a un nivel profesional en campos donde nos parece importante sostener la garantía de cientos resultados, gente que está colaborando voluntariamente por cuestiones de afinidad afectiva e histórica porque hace muchos años que trabajamos juntos, otros que lo hacen por una cuestión ideológica porque saben que esta tarea se va acrecentando y necesita asentarse, por eso todo lo que nos pueda nutrir lo estamos aprovechando, a nivel humano y a nivel de recursos de todo tipo. Y por otro lado creo que esto de abrir la convocatoria, fue sumando mucha gente de distintas disciplinas, distintos espacios y eso fue colaborando a multiplicar la difusión. Si esto tiene después una repercusión en lo que es venta de localidades, concurrencia, no sé, pero sí sé que hoy por hoy hay una colaboración muy distinta de la comunidad de la narración y de algunas otras disciplinas que se acercaron también, gente del Stand Up, gente del monólogo, gente de teatro…

Ana—Me decís que hubo este año a diferencia de otros una mayor repercusión en el ambiente de la narración, ¿a qué atribuis esa mayor atención en esta ocasión? 

Claudio — Bueno creo que a diferencia de otros años en los que se convocaba en forma más directa a ciertos narradores, el ofrecer una convocatoria abierta a todos quienes sientan interés, hizo que se prestara más atención y resultasen muchos los dispuestos a participar, cosa que antes no podían. Esta propuesta de la participación más abierta creo que es necesaria para la construcción colectiva de la que estuvimos hablando, sino se cae en el riesgo del individualismo. Sobre todo porque son artes que se cultivan mucho en soledad, en forma individual, entonces cuesta mucho poder producir el encuentro. Para mí los titiriteros son un ejemplo, son los que más han desarrollado su propia capacidad de  profesionalización. Son una gran mayoría los titiriteros que viven de su profesión, han formado circuitos, pequeñas comunidades donde se permiten girar, movilizarse y seguir en lo suyo. En otras actividades hay más egoísmo, o a veces el mercado te empuja más a determinados modelos o tipos de espectáculos. En los lugares donde se puede construir colectivamente se sigue manteniendo esa libertad de creación y sigue estando la subsistencia más o menos como meta posible para los que deseen tomarlo. Hoy por hoy dentro de la narración sigue habiendo gente amateur, que trabaja de forma voluntaria, aún para instituciones, que decide no cobrar porque les parece que el trabajo es básicamente de difusión, en el otro extremo tenés gente que ya está cercana a lo que es el circuito comercial del teatro, gente que está muy cercana a las salas grandes, que puede programar giras, funciones, tiene acceso a los sistemas grandes de comunicación. En el medio de todo eso hay una gran cantidad de gente trabajando, algunos a veces, otros trabajan más frecuentemente, y hay mucha gente que comienza a visualizar que es una posibilidad ser narrador profesional y que eso implica la necesidad de capacitarse, en mejorar en todo lo que uno pueda dar.

Ana— ¿Qué más podrías decir no solo de este proyecto que estás organizando, sino de estos nuevos espacios?

Claudio —Creo que este crecimiento implica la multiplicación de ofertas. Cuando crece la producción, significa que hay más cantidad de narradores, más cantidad de gente que está tratando de generarse trabajo, eso implica salir a buscar nuevos espacios, y creo que hoy por hoy hay muchos nuevos espacios que están surgiendo. También apareció mucha gente nueva que está empezando a gestionar esos espacios. Mucha gente que está aprendiendo sobre la marcha cómo producir, cómo gestionar y generar, cómo atraer gente, cómo invitar, y en otro nivel pasa también con los festivales. Córdoba era un lugar dónde había muchos festivales, incluso muchos de narración, hoy tiene más y lo mismo pasa en muchas otras provincias. Seguramente esto va a seguir creciendo, cosa natural cuando van surgiendo multiplicaciones de propuestas y mayor participación e interés en un tema. Eso es lo que visualizo a futuro.

Ana —¡Muchas gracias Claudio!


viernes, 15 de agosto de 2014

Ir al inicio

13° Festival Internacional de Cuentacuentos: Palabras más, Palabras menos


13° Festival Internacional de Cuentacuentos

Del 20 al 24 de agosto en Capital Federal y Gran Buenos Aires
Agosto y Septiembre con extensión en otras ciudades de Argentina y Chile

Las actividades se realizarán, como en los últimos años, en los teatros Empire (Capital Federal), Municipal de Lomas de Zamora, Nobles Bestias (Temperley), La Casa (Claypole), Café Roxy (Avellaneda), y espacios de Adrogué, Béccar, Bernal, Castelar, Glew, Hurlingham, Ituzaingó, La Plata, Morón, Quilmes, San Isidro, Tigre.

Tendremos este año la 13° edición del Festival Internacional de Cuentacuentos PALABRAS MAS – PALABRAS MENOS con varias novedades en su programación, que ahora incluye mesas teóricas y la participación de invitados por convocatorias abiertas.

La lista de artistas confirmados incluye a Ignacio Martínez (Uruguay), Heber Banda (México), Edel Arriagada (Chile), Flor Canales Bastida y Nino Mirones (Perú), Marko Mosquera y Canela Sarasvati (Colombia), Chusa Pérez Vallejo (España) y Pía Córdova (Venezuela). Entre los argentinos que participarán de espectáculos, talleres, charlas estarán los reconocidos narradores Claudia Stella, Marcela Ganapol, Ana Padovani, Ana María Bovo, Marta Lorente, Patricia Orr, Giselle Rataus, Laura Dippólito, Marita von Saltzen, Gabriela Aguad, Betty Ferkel, Roxana Drucker, María Brandt, Lucía Blomberg, Inés Grimland, Raúl Cuevas. Además viajarán desde ciudades del interior el dúo La Fragua (Mendoza) y Luisa Calcumil (Río Negro). Además, varios teóricos también harán importantes aportes, tales como Jorge Dubatti (El teatro del relato), Gilda Bona (Ficción en textos testimoniales), Natalia Porta (Programa nacional de Abuelos contadores), José Pellucchi (Ética y elección de lenguaje) y Claudio Pansera (Narración oral comunitaria en Iberoamérica).
Por último, con la certeza que es necesario ampliar los públicos para la narración oral, tenemos prevista mucha actividad al respecto, con numerosas presentaciones en escuelas, hospitales, asilos, plazas y ámbitos no convencionales de la Capital Federal y el Conurbano, con Contadas Solidarias, que llevará cuentos a todos los lugares que necesiten el aire fresco y vital de una historia bien contada.

Programación detallada
Aquí ofrecemos un detalle de la programación que tendremos este año tanto de artistas nacionales e internacionales, como de los teóricos e invitados generales.

MARTES 19 DE AGOSTO
11 hs. Función comunitaria. Unidad Sanitaria N° 7 “13 de julio”. Clavel y Camelia, Claypole. Entrada libre.
19 hs. Función comunitaria. “Despierta” por Grupo de Teatro La Toma. Sobre poemas de Sabrina Villalba, Néstor Costa y Moisés Matos. Director: Oscar Ponzio. Escuela de Educación Media N° 205. Albarracín 911 esq. Av. Eva Perón, Temperley. Entrada libre.

MIÉRCOLES 20 DE AGOSTO
8.30hs. Función comunitaria en la E.P.B Nº 47 José López Nº 176- Bernal. Participa Chusa Pérez de Vallejos (España). Solo para alumnos.
10.30hs. Función comunitaria en la E.P. Nº 54 / E.S. Nº 19 / Patios Abiertos, 1 E/ 122 y 123, Berazategui. Participa Chusa Pérez de Vallejos (España). Solo para alumnos.
11 hs. Función comunitaria. Escuela Rural Primaria Nº 11, 163 y 83, Paraje La Loma, Hudson. Artistas invitadas: Cristina Bondad, Marta Abbiati y Nora Emanuelle. Solo para alumnos.
14 hs. Función comunitaria en la EGB N° 125, 82 y 116 s/n Barrio Jardín, La Plata. Solo para alumnos.
16 hs. Conferencia de Jorge Dubatti: “Teatro del relato-narración oral: claves y ejemplos”, Teatro Empire, Hipólito Yrigoyen 1934, CABA. $ 20.-
17 hs. Mesa redonda: “Revistas de narración oral”. Participan: Marta Lorente (Cuentos al día), Marita von Saltzen (Blablerías) y Lucía Blomberg (Soy leyente). Teatro Empire, CABA. $ 20.-
18,15 hs. Mesa redonda: “El cuento social”. Participan: Gilda Bona, Patricia Orr, María Brandt. Teatro Empire. Entrada libre.
19,45 hs. Inauguración del Festival. Teatro Empire, CABA. Entrada libre.
20 hs. Función de Edel Arriagada (Chile), Bar Casa ópera: 8 y 41, La Plata. $ 40.-
20 hs. Función Abono A: Nacho Martínez (Uruguay); y Grupo Verdevioleta (Argentina). Teatro Empire, CABA. $ 50.-
21 hs. Función de Cuentacuentacuentos de La Plata, Bar Casa ópera, La Plata. $ 40.-
21,30 hs. Función Abono B: Inés Grimland, Dolores Perez Demaría, y micrófono abierto. Coordina Betty Ferkel. Teatro Empire, CABA. $ 50.-

JUEVES 21 DE AGOSTO
16 hs. Conferencia: “El cuento como herramienta social: experiencias de narración oral comunitaria en latinoamericana”, por Claudio Pansera. Teatro Empire, CABA. Entrada libre.
17 hs. Mesa redonda: “El cuento con adultos mayores”. Participan: Raúl Cuevas, Gabriela Aguad, y Natalia Porta López. Teatro Empire, CABA. Entrada libre.
18,30 hs. Entrevista pública: “Pensar la profesionalidad en la narración oral”. Invitada Ana Padovani; a cargo de Gabriel Fernández Chapo. Teatro Empire, CABA. $ 20.-
20 hs. Función Abono C: de “Cuentos desde la oscuridad”, por Flor Canales Bastida (Perú); Marcela Ganapol (Argentina). Teatro Empire, CABA. $ 50.-
20,30 hs. Función de Nacho Martínez (Uruguay); Centro Cultural Polaridades, Andrés Baranda 842, Quilmes. $ 40.-
21,30 hs. Función Abono D: Patricia Orr, Gabriela Aguad y micrófono abierto. Coordina Raúl Cuevas. Teatro Empire, CABA. $ 50.-

VIERNES 22 DE AGOSTO
9 y 11 hs. Función comunitaria. Nacho Martínez (Uruguay), Nino Mirones (Perú). Teatro La Casa, Collet 1021, Claypole. Solo para alumnos.
14,30 hs. Función comunitaria. Nacho Martínez (Uruguay). Comedor Sueños de amor, Billinghurst 456, Claypole. Entrada libre.
16 hs. Conferencia: “Payaética y elección del discurso en los espacios de salud. Preservando las palabras y los cuerpos” por José Pellucchi (Payamédicos). Sala Auditorio, Hotel BAUEN, Callao 360, CABA. Entrada libre.
17,15 hs Función pedagógica. “De Evas, Adanes y otros desmanes” de Betty Ferkel y Roxana Drucker. Desmontaje y análisis del proceso creativo posterior, a cargo de crítico invitado. Sala Auditorio, Hotel BAUEN, CABA. $ 20.-
18,30 hs Función de Demian Smith (Chile). Invitada: Chichita Sagol. Coordina Raúl Cuevas. Club Pueblo Unido, Lavalle 23, Avellaneda. A la gorra.
18,45 hs. Mesa redonda: “Como modificar realidades sociales a través del cuento”. Participan: Chusa Pérez Vallejo (España), María Heguiz, Miguel Mroue. Sala Auditorio, Hotel BAUEN, CABA. $ 20.-
19,30 hs Función de Edel Arriagada (Chile). Invitada: Elvira Valtorta. Coordina Mabel Cosenza. Teatro Nobles Bestias, 14 de Julio 142, Temperley. $ 40.-
20 hs Función de Canela Sarasvati (Colombia). Bar Casa Ópera, La Plata. $ 40.-
20 hs. Función Abono E: Marko Mosquera (Colombia); Nino Mirones (Perú). Sala Auditorio, Hotel BAUEN, CABA. $ 50.-
20,30 hs. Función de Pía Córdova (Venezuela). Centro Cultural Polaridades, Quilmes. $ 40.-
21,30 hs Función de Roxana Drucker, Claudia Montesino, e invitados locales. Bar Casa Ópera, La Plata. $ 50.-
21,30 hs. Función Abono F: Demian Smith (Chile), Chusa Pérez Vallejo (España) y micrófono abierto. Coordina Raúl Cuevas. Sala Auditorio, Hotel BAUEN, CABA. $ 50.-

SABADO 23 DE AGOSTO
16 hs. Función comunitaria. Claudia Stella en la Biblioteca Municipal de Adrogué, La Rosa 974, Adrogué. Entrada libre.
18 hs. Función de Nacho Martínez (Uruguay); María Rita Joga; Celia Scotto. Coordina Olga Walter. La Juanita Multiespacio, La Rosa 898, Adrogué. $ 40.-
19 hs. Función de “Cuentos desde la oscuridad”, por Flor Canales Bastida (Perú). Bar Casa Ópera, La Plata. $ 40.-
20 hs. Función de Heber Banda (México). Teatro Empire, CABA. Entrada $ 50.-
20,30 hs. Función Gisel Rataus y Laura Dipólitto (Argentina); e invitados locales. Bar Casa Ópera, La Plata. Entrada $ 40.-
20,45 hs. Presentación de Premios Cuentos Breves. Lecturas a cargo de Heber Banda, Marité Righi y Mabel Cosenza. Teatro Empire, CABA. Entrada libre.
21.30 hs. Función Abono G: Canela Sarasvati (Colombia); Edel Arriagada (Chile). Teatro Empire, CABA. Entrada $ 50.-
23 hs. Función Abono H: Marité Righi, Gimena Da Giau, Fernanda María Pedraza y micrófono abierto. Coordina Ines Grimland. Teatro Empire, CABA. Entrada $ 50.-

DOMINGO 24 DE AGOSTO
15 hs. Función de Marko Mosquera (Colombia); Teatro Municipal de Lomas de Zamora. Manuel Castro 262. Entrada libre.
16,30 hs. Función de Nacho Martínez (Uruguay); Teatro Municipal de Lomas de Zamora. Entrada libre.
18,15 hs. Homenajes: Entrega de distinciones a pioneras de la narración: Chichita Sagol, Bendita Berlín y Susana Ruiz. Teatro Empire, CABA. Entrada libre.
19,30 hs. Función de “Folil” (Raíz), por Luisa Calcumil (Rio Negro, Argentina). Teatro Empire, CABA. Entrada $ 50.-
20.30 hs. Entrevista pública: “Pensar la profesionalidad en la narración oral”. Invitada Ana María Bovo; a cargo de Patricia Devesa. Teatro Empire, CABA. Entrada $ 20.-
21,30 hs. Función de clausura. Grupo La Fragua (Mendoza, Argentina). Teatro Empire, CABA. Entrada $ 50.-

ESPACIOS
Teatro Empire, Hipólito Yrigoyen 1934, Ciudad de Buenos Aires.
Bar Casa ópera, 8 y 41, La Plata
Biblioteca Municipal de Adrogué, La Rosa 974, Adrogué
Casa Paraíso, Lavalle 274, Quilmes
Centro Cultural Al Borde, Cobián 50 entre Av. Espora y Greco, Ministro Rivadavia
Centro Cultural Polaridades, Andrés Baranda 842, Quilmes
Club Pueblo Unido, Lavalle 23, Avellaneda.
Club Temperley, 9 de Julio 360, Temperley
EGB N° 125, 82 y 116 s/n Barrio Jardín, La Plata.
La Juanita Multiespacio, La Rosa 898, Adrogué
Teatro La Casa, Collet 1021, Claypole.
Teatro Municipal de Lomas de Zamora, Manuel Castro 262.
Teatro Nobles Bestias, 14 de Julio 141, Temperley

Las entradas pueden adquirirse en forma individual o por abonos en el Teatro Empire (Hipólito Yrigoyen 1934, Capital, de 16 a 21 hs, o 4953-8254), o consultar por pagos a distancia a festivalpalabras2014@artesescenicas.org.ar

La grilla completa de programación así como la disponibilidad de los talleres, puede consultarse en  la web de Te doy mi palabra



Ir al inicio

¡UNIVERSO CABAL sigue andando!


Queridos amigos:
¡UNIVERSO CABAL sigue andando! . Los esperamos el próximo SÁBADO 16 de AGOSTO a las 20 hs en PARAJE ARTESÓN, Palestina 919 (ex Rawson), timbre 2, CABA.E  ¡Todavía hay unos lugarcitos!  Para los que no pueden este sábado, estaremos TODOS los SÁBADOS de AGOSTO y SEPTIEMBRE a la misma hora y en el mismo lugar.
UNIVERSO CABAL es un espectáculo que hace un recorrido por la vida de la escritora GRACIELA CABAL. Su niñez, las peleas entre sus padres, las sucesivas enfermedades de su padre que siempre lo ponían al borde de la muerte. Las enseñanzas de su abuela aristocrática. Un matrimonio con tres hijos pequeños y su novela durmiendo el sueño eterno en el cajón. Su mirada irónica. Sus miedos… Cuatro voces para contar una vida: Mirta Mato, Mercedes Pedemonte, Verónica Rivas, Eduardo Veliz.

La dirección y dramaturgia están a cargo de Paula Broner y Bernardo Sabbioni. Duración: 1 hora. Entrada $ 80.
La sala tiene capacidad para cuarenta personas, así que para estar todos más cómodos, es necesario hacer la RESERVA por este medio o a universocabal@hotmail.com
Agradecemos la difusión.

¡Los esperamos!
Ir al inicio

ENTREVISTA A CLAUDIO LEDESMA

ENTREVISTA A CLAUDIO LEDESMA

Por Ana Cuevas Unamuno


Acordamos un encuentro en una mañana soleada. A pesar de haber pensado varias preguntas por si algo se me olvidaba, la charla resultó tan grata y rica que se deslizó por sí misma. Así resultó que mis preguntas se tornaron breves, las respuestas de Claudio abarcaban toda inquietud, al brindar generosamente tanta información. Me queda decir, antes de compartirles la entrevista, que fue un verdadero placer compartir ese tiempo con un hombre que derrocha entusiasmo y energía gozosa por todos los poros y que por sobre todo no renuncia a los sueños.
Señoras y señores los dejo con la entrevista….  

Ana —¿Cómo empezó tu encuentro con los cuentos y la narración?

Claudio —No fue desde siempre, ni es algo que me viene de familia. Mis padres son de la provincia de Tucumán, gente muy sencilla. Se conocieron en Buenos Aires, se instalaron en San Telmo y se fueron trayendo hermanos, familiares, eso y el trabajo eran sus prioridades, no el arte. Recién descubrí el teatro cuando empecé el colegio secundario. Tendría 12 años cuando me llevaron por primera vez a ver una obra. Yo hasta ese entonces desconocía que la calle Corrientes era la calle de los teatros, la calle Lavalle de los cines, porque nunca había ido. Como te conté, había otras urgencias en mi familia, otras prioridades, que no hacían al mundo del arte. Fue la escuela la que me llevó al teatro Roma de Avellaneda a ver la obra “Made in Lanús”. Al verla sentí que me atravesaba, que quería hacer eso, pero no sabía que se estudiaba, ni dónde, ni cómo, pero ¡quería hacer eso!
En ese tiempo estudiaba en Barracas, en el Joaquín Gonzales, y al día siguiente me acuerdo que salí para ir al colegio pero en cambio me subí a un colectivo y me fui al teatro, fui a la fuente, a lo que conocía. Llegué, golpee la ventanilla del boletero, y le dije que quería estudiar teatro, y el tipo me dijo que sí pero que ahí no se estudiaba, que había una escuela en la otra cuadra que era la escuela del teatro Roma de Avellaneda, y ahí fui, pero no me pude anotar porque había que tener aprobado el tercer año del secundario, que era el ciclo básico y yo recién estaba en primero. El destino estaba a mi favor y ese mismo día encontré una revista barrial en la que había un anuncio de unas clases de teatro en el pasaje San Lorenzo, de San Telmo, en un centro de jubilados que se llamaba “Nueva vida”, nombre emblemático si los hay. Ahí comencé a estudiar teatro los días martes, con jubilados, gente mayor y algunas personas de la comunidad, pero en general eran jubilados. Casi enseguida el director me dijo por qué no iba los lunes a estudiar declamación y los miércoles a hacer Tai Chi Chuan y los jueves había expresión corporal, y así se fue llenando mi agenda, con estos talleres, pero en mi casa no podía decirlo porque me iban a decir: “de qué vas a trabajar”, es que no era la realidad de ellos, así que decía que iba a estudiar inglés, algo tranquilizador para los padres, que el hijo sepa un idioma… Y ahí estuve como quince años.

Ana —¿Quince años?

Claudio —Si y de hecho tengo contacto con los pocos que están quedando. Ahí hice teatro vocacional con ellos, me hice grandes amigos, Roxana Sandy, mi amiga del alma y a partir de ahí el director me aconsejo que cuando terminara el secundario estudiara en la escuela de arte dramático a la tarde, (Ahora se llama IUNA pero en ese entonces era la Escuela Nacional de arte Dramático o el Conservatorio).
Terminé el secundario y en vez de estudiar teatro que era lo que me gustaba, decidí estudiar lo que menos me desagradaba, porque de algo tenía que vivir, pero después de estudiar 3 años el profesorado de castellano y literatura en el Instituto de enseñanza Superior Alicia Moreau de Justo, en la calle Ayacucho y Av. Córdoba. Un día me di cuenta de que al año siguiente me iba a recibir de profesor, que iba a trabajar en cincuenta colegios y me moriría de hambre igual, y me dije, “prefiero morir de hambre con las cosas que me gustan” y ahí decidí seguir estudiando por la mañana el profesorado y en la noche en la Escuela Nacional de Arte Dramático.
El último año de la escuela nacional Dora Apo dictaba un Taller de Narración Oral, como taller extracurricular del conservatorio, por la municipalidad de Buenos Aires. Yo tomaba talleres para complementar teatro: mimo, danza, iniciación musical… y fui a tomar el taller para lo mismo y ahí descubrí que era una cosa distinta al teatro. Era como juntar las dos pasiones: la literatura y el teatro, a través del acto de contar cuentos. En ese entonces yo tenía 20, 21 años y había muy pocos narradores y el 80 o 90 % eran mujeres, casi no había hombres (ahora tenemos algunos pocos más) y eran casi todos adultos, con lo cual ser tan joven fue un plus que me favoreció, y así comencé a trabajar en forma profesional con los cuentos.
Cuando terminé el cuatrimestre del taller formamos un grupo con Dora Apo y con Sandra Ruiz y empezamos a contar los tres, viajamos a contar por ejemplo a Entre Ríos, y pronto comencé a contar en forma individual. A los dos años ya me invitaron a un festival internacional en Chile y fui conociendo profesores y maestros que me fueron formando en el contar y en la vida misma. Maestros como: Carlos Genovese, al que todos los daños le organizaba talleres acá, yo decía que era una buena excusa para tomar talleres yo también, Graciela Cabal…, distintos maestros y amigos que fui teniendo y fui aprendiendo de ellos, y sobre todo me fueron marcando y formando como ser humano, además de como profesional. Ellos y la praxis, esto de ensayo, prueba y error, de ir descubriendo, de contar, de hacer. Así fue como empecé a contar cuentos y a desarrollar este camino.

Ana —¿Qué sentís ahora al transitarlo?

Claudio — Yo disfruto mucho lo que hago y eso me parece que es un privilegio; poder hacer lo que te gusta, poder vivir de lo que te gusta, me siento muy feliz. Pongo mucha pasión en todo lo que hago. Y  también fui descubriendo otras facetas como la del gestor, porque nosotros como narradores somos intérpretes, somos dramaturgos porque reescribimos el texto, somos directores de nuestro trabajo, tenemos como un rol integral y también la producción y promoción. Empecé en pequeña escala. Primero la producción de los espectáculos en los que iba a contar yo, conociendo los lugares, los bares en los que se podía contar, que también es todo un tema, aprendiendo cómo convocar. Y también descubrí que yo necesitaba, como venía del teatro, que es puro colectivo, una acción más colectiva, porque la narración es una tarea muy individual, y así fui convocando a otros narradores a los lugares donde contaba. En ese tiempo, recuerdo también que con el centro de jubilados nos presentábamos cada sábado, una vez al mes, cada tanto, y quise llevar la experiencia con estos viejos de tener un mes de funciones y por eso comencé a buscar teatros y así fue como llegué al auditorio de la Asociación Cristiana de Jóvenes, en la calle Reconquista. Cuando llegué pregunté por el teatro que estaba cerrado, clausurado, si podían abrirlo. Como había que refaccionarlo, me encargué con los jubilados de  ayudar en la refacción  y así estuve seis años trabajando en el YMCA, porque me contrataron como coordinador del área cultural. Así fue como a base del trabajo, organizando funciones, fui aprendiendo a gestar.

En el año 2001 apareció una oportunidad en Morón, la municipalidad sacaba un ciclo de nuevas tendencias escénicas: Una semana de danza, una semana de Clown, y me pidieron junto a Liliana Bonel si podía organizar tres días de narración oral, acepté y así fue como nació en el Teatro Municipal Gregorio de Laferrere de Morón, el primer festival nacional que se llamó TE DOY MI PALABRA y que a partir de este año se llama PALABRA MIA.
Digo Nacional porque había que hacer algo local, muy chiquito, pero recibimos muchos correos de amigos y ofrecimientos incluso de otras provincias y países, que vinieron a apoyar el evento, por eso se hizo a nivel Nacional. Al año siguiente conseguimos más fondos y pudimos invitarlos para que volvieran. El tercer año conseguimos recursos con otros municipios y ya se hizo a nivel Latinoamericano porque invitamos gente de Uruguay, de Chile, y después a partir del cuarto año conseguimos el apoyo del Centro Cultural de España con pasajes y el evento fue Iberoamericano. Recién al quinto año fue internacional ya que pudimos suscribir otros países. Trabajamos mucho durante el año para todo lo que implica la presentación del Festival y por suerte contamos con el apoyo de municipios, patrocinantes y sponsores.

En ese mismo tiempo que organizamos el quinto festival, sumamos el trabajo de gestionar  ante el Instituto Nacional del Teatro, porque en ese entonces la Narración no tenía una categoría, no estaba institucionalizada en el INT como un género, no estaba ni el teatro danza, ni el teatro comunitario, entonces no había subsidios para esas ramas. El precedente de los cuatro años de festivales, fue importante para lograr el reconocimiento.
Hay algo muy importante y es que el objetivo que tuvo y que tiene hasta el día de hoy el festival es llevar la narración oral a los escenarios, por eso siempre se hace en teatros, en salas, porque la idea es llevar la narración a ese espacio.

Aquí en la Argentina existe un evento muy importante que es el encuentro de narradores en la feria del libro, que es muy bueno y muy valioso, pero al estar encuadrado en el marco de la feria, el protagonista es el libro y donde la promoción a la lectura es como un objetivo. Me parece muy bien, pero yo sentía que la narración como arte en sí no es subsidiaria de la literatura, ni de ninguna otra cosa y necesitaba establecer esa diferencia, y para ello había que jerarquizarla y un modo era llevarla a un escenario. Esto permitió que a partir del quinto año se incorporase la categoría de la narración oral a las artes escénicas, logrando así conseguir un canal de subsidios para todos los narradores que vayan a solicitarlo. Así comenzamos a conseguir apoyos, a poder invitar gente de otros países y a poder llevar el festival a las provincias, dónde no había esta actividad.

Si bien siempre en todo sitio existen los narradores tradicionales, populares, el cuentero; no había el concepto que nosotros tenemos de los narradores, es decir esta otra forma de narración como arte escénica. La primera provincia fue Misiones. Desde el comienzo quisimos darle identidad a cada provincia, que ellos pudiesen elegir el nombre de su festival, darle la idiosincrasia de su lugar, de ahí que en Misiones se llame TUTU MARAMBÁ, en Corrientes PONÉ LA OREJA, ASÍ NOMÁS TE DIGO, en Tucumán: NARRADORES EN ACCIÓN… Dónde además de la presentaciones la idea fue dar talleres (cosa que se sigue haciendo), eso va generando interés, abre a nuevos narradores que luego siguen contando durante todo el año. Esto ha sucedido en Jujuy, en Chaco, en Misiones, en muchas de las provincias, que hay grupos de narradores surgidos a partir de los talleres que se han dado en cada festival.
A partir de esto vimos que el trabajo quedaba como muy aislado, y desde hace cuatro años logramos ofrecer una categoría que se llama “asistencia técnica”, de modo que las provincias pudiesen solicitar narradores a través de esta categoría, que ofrecen cursos de capacitación durante el año. De este modo pueden tener distintas modalidades, miradas, técnicas.

Ana —¿Cómo funciona este apoyo de asistencia técnica?

Claudio — Cualquier narrador se puede ir a registrar en el Instituto Nacional del Teatro, en asistencia técnica. Es un trámite sencillo que se hace directamente por internet. Luego las instituciones o los grupos de cualquier provincia lo pueden solicitar al narrador, haciendo la gestión. De este modo le pagan pasaje, alojamiento y honorarios.

Ana —Es muy interesante esta información que seguramente desconocen muchos narradores, y sobre todo porque le otorga una jerarquía como profesión y permite un fluido intercambio que aporta a mayor diversidad.

Claudio —Exactamente, este reconocimiento le da una jerarquía a la labor y permite brindar capacitaciones con una mirada muy integral, ya que al no existir una universidad de Narración, cada narrador viene con su historia, su modalidad, su recorrido, hay quienes vienen de la docencia, de la psicología, del teatro… y eso está en las improntas de los talleres que se dictan.
Esta asistencia técnica se ha hecho en Chaco, en Jujuy, en Tucumán, ahora se va a hacer en Tierra del Fuego. Esto se ha hecho en cada lugar de forma distinta, por ejemplo en Tucumán en la carrera de Teatro, en la Licenciatura en Artes Escénicas, los dos últimos años tienen como materia obligatoria la Narración oral, entonces esto ha hecho que en la provincia de Tucumán a través de Patricia García, que es la que promovió esto hace diez años, los narradores sean muy jóvenes, sean actores profesionales y tengan una mirada más teatral, y me parece muy rico eso también. En Jujuy hay mucha tradición, los narradores que se han formado son de San Salvador de Jujuy, y también hay mucha gente de teatro, que le ha dado otro tinte al movimiento. En Chaco vienen de la educación, está la fundación de Mempo Giardinelli, hay dos ferias del libro, y todo eso le da otra característica. De este modo cada región tiene su matiz y todo enriquece.

Ana —¿En qué lugares se realiza el festival?

Claudio —El festival actualmente se hace en alrededor de veinte provincia, en Chile también. Cada año vemos de ir cambiando a los narradores invitados, de no repetirlos, de traer gente nueva, de presentar nuevas propuestas, es todo un trabajo y un esfuerzo, ya que a los narradores se les paga todo: alojamiento, comida, pasaje, honorarios… pero es un trabajo placentero. Este año contamos con diez narradores nuevos.
El festival tiene varias partes, las presentaciones en salas, los talleres que se dictan. Acá quiero aclarar que los municipios también aportan a las extensiones del festival. La idea era hacer presentaciones en las principales salas de las distintas zonas: zona oeste, zona sur, zona norte y capital, así tenemos: Morón, San Fernando, La Plata, Lomas de Zamora y Capital, son festivales simultáneos que se hacen. Hay una apertura y clausura en la que están todos, pero después se divide en todas las sedes.

Ana —Hablamos antes de lo rico de la diversidad de formas de narrar, diversidad que enriquece este arte y de lo valiosa que resulta la construcción de una red de contactos e interrelación entre los narradores. ¿Qué agregarías a eso?

Claudio—Al no haber Universidades magistrales ni fórmulas, cada uno va haciendo su camino, y al ser la narración algo virgen, que está explotando, va creciendo de día en día. Por eso mismo es una actividad a la que le falta mucho más todavía. Claro que todo tiene su pro y su contra, en este caso la contra es que no es algo que la gente conoce porque no es algo popularmente difundido, pero ya vendrá, son cosas que se van conquistando por etapas. Los pro, o lo rico, es que está todo por hacerse, que no hay límites, los límites los pone uno.

Ana —Hablamos antes de cómo el festival (y los mismos narradores y promotores), va tejiendo redes y como esto favorece a la difusión para que esta forma de narración llegue cada vez a más gente y a más lugares. ¿Qué agregarías a eso?

Claudio — Algo importante es que podemos hacer este gasto grande de pasajes, alojamientos…porque se amortiza entre todas las provincias, si no existiera esa red sería imposible hacerlo. Y también lo rico es que ya hay un público creado para este festival y que todo el año lo está esperando. En Misiones hace ya ocho o nueve años que se hace, en Córdoba hace quince, en Tierra del fuego es el segundo año, y hay provincias en que se hace por primera vez. Cada vez tratamos de sumar una nueva provincia. Y en cada provincia se va al interior, por ejemplo en Misiones que es la extensión más larga, ya que por lo general vamos tres días a cada extensión y aquí es una semana, porque hacemos tres días en Posadas y cuatro días en el interior, se va a Oberá, El Dorado… se va a escuelas rurales que están a muchos kilómetros una de la otra. Los chicos caminan toda la mañana para llegar a escuchar al narrador y luego caminan para volver a su casa en la tarde. Por eso es un trabajo que nos da mucha satisfacción. Primero porque llegamos a lugares donde no hay nada y como en estas escuelas rurales se prepara un comedor, se comparte con todos y es muy emocionante. También llegamos a comunidades, como algunas comunidades guaraní, que suelen ser muy cerradas y que un narrador pueda contar ahí es muy satisfactorio. Después en Jujuy, por ejemplo, todos los días el grupo de narradores se quedan en San Salvador, pero dos narradores van cada día a distintos lugares, a Purmamarca, a Tilcara, a Humahuaca, y vuelven. En Tierra del Fuego se hace en Tolhuin, en Rio Grande y en Ushuaia. En Córdoba hay un movimiento muy importante, se hace en todo Córdoba y en el interior.

Ana —¿Qué otros pasos fuiste dando en este camino hasta llegar al festival?

Claudio — En el 2001 se creó un boletín que se llamaba Te doy mi palabra, que comenzó como un boletín, luego como una revista que estuvo como cinco o seis años y fue un trabajo enorme, primero fue en papel, luego virtual y luego…, bueno luego cambiamos, no sólo porque era mucho esfuerzo sino porque cambiaron los medios de comunicación y difusión, ahora todo es más virtual, y esta forma de comunicación es más efectiva. Los formatos van cambiando y circulan con mayor velocidad y con más alcance. Es otra forma de vincularse.

Ana —Me quedé con esa imagen de la escuela llevándote al teatro y descubriéndote un mundo que dio un giro en tu vida, y se me une a esto de llevar la narración a esos espacios dónde no se la conoce, es como ofrecer a otros la oportunidad de conocer y quizás, al igual que te paso a vos, a un “otro” le cambie la vida.

Claudio —¡Totalmente! Y es que uno no puede desear algo que ni siquiera sabe que existe. Yo creo que para bien o para mal la escuela decide, sino en todo, en mucho. Yo estudié literatura que fue lo que menos me desagradaba no lo que más me gustaba, gracias a las docentes que tuve que me hicieron amar la literatura, despertaron en mi la pasión de leer. Recuerdo en el profesorado a profesores que tenía en lengua española que eran narradores natos y trasmitían su pasión. Uno va conociendo y la vida va decidiendo por uno también, y hay que estar alerta a esas cosas y esas señales. Hay una frase que dice que uno va por un camino y que llega el día del giro. El día del giro es un día cualquiera, pero es en el que llegas a la parada, el colectivo está esperándote, subís y pasan la música que te gusta, es el día del giro porque es el día en que conoces a alguna persona, ves una obra de teatro, o lees algo, o escuchas algo, que hace que tu vida cambie, que vayas por otro camino, por eso es el día del giro. Y hay que estar atento porque pasa una vez cada tanto. Mi día del giro fue ese que fui al teatro con el colegio.
Hay otra cosa muy interesante de los festivales es conocer esos lugares, esos universos distintos en el que todos los narradores, más los de otros países, al ir a estos lugares como la selva misionera y otros sitios, viven una experiencia increíble, conociendo algo que no conocían y es sorprendente. Son experiencias que nos nutren a todos. Es que uno va a esos lugares y no sale el mismo que entra.

Ana —También son momentos de giro esos en que conoces lugares inimaginados y te encontrás con seres increíbles que te aportan cosas que desconocías y te cambian.

Claudio —Totalmente. Y ya que hablamos de cosas nuevas quiero contarte algo que no lo sabe nadie, que es una primicia, una exclusiva que doy acá y ahora.

Ana —Ya me intrigaste, ¡quiero la primicia!

Claudio —Estamos trabajando con un grupo de narradores para el año que viene abrir una escuela de Narración Oral, con reconocimiento oficial, con título terciario, para jerarquizar la profesión. Queremos que sea interdisciplinario, que haya distintos narradores como docentes, para que se nutran de distintas miradas. Se está por inaugurar en marzo del año que viene. Estamos ya trabajando con todo, ya presentamos los papeles ante Educación, ante Nación para poder desarrollarla, y estamos muy contentos. Ya tenemos la sede, va a funcionar en Juan Domingo Perón 1538, es una casona hermosísima donde hay un  montón de salas y de aulas acondicionadas para la escuela. Siempre estamos haciendo algo nuevo y eso me genera mucho placer, me pone muy contento, porque cuando uno empieza algo nuevo siempre hay como un manto de ilusión en cosas que puede ser que no salgan, o que no funcione o te chocas con la realidad, pero es en ese momento en que todo es posible, cuando uno sueña.

Ana —¿Cuando decís estamos trabajando te referís a un grupo particular o a quién?

Claudio —Bueno sí… En realidad estoy trabajando yo apoyado por Tip Travel Boreau que es una empresa que siempre me apoya, me financia muchas veces los pasajes de los invitados, sería mi mecenas en este momento, ya que les gusta la narración, el arte en general y apuestan a este trabajo.

Ana —¿Es una empresa relacionada con la narración , la literatura o dedicada a la cultura?

Claudio —No, es una empresa mayorista que provee a agencias de turismo, es una agencia de viajes, pero que apoya eventos culturales en España, en México, en Cuba y en Perú y hace varios años que venimos trabajando con ellos y a Marcelo Sonemblum que es el director, se le ocurrió esta idea loca de armar la escuela y le dije que ayudaba, finalmente quedé involucrado y calculo que después también él va a ser parte activa, trabajando con algunas materias. La idea es que como dijimos, haya una mirada de cada uno diferente. A mí se me hace muy difícil esto de sostener los talleres porque con tanto viaje y porque no me gusta faltar, es complicado, por eso me parece que comprometerme desde este lugar es mejor. Vamos a traer narradores invitados también, así que estamos como ajustando este proyecto y con mucho entusiasmo.

Ana —Es muy interesante esto de una escuela que brinde una formación integral y diversa, en la que tenga espacio la pluralidad de formas narrativas y también las diferentes miradas que hay, ya que cada narrador tiene su mirada sobre el cuento y sobre el contar, son lugares del alma distintos, ni mejores sin peores, ni buenos ni malos, solo diferentes y es nutricio que se puedan conocer y compartir, para que el alumno pueda descubrir qué lo motiva y cuál es su voz.

Claudio —¡Tal cuál!, esa es la idea, abrir para que se conozcan estas modalidades y cada uno pueda elegir su camino, porque si uno no sabe que existen no puede elegir. Pero también me parece importante reflexionar sobre el trabajo, la técnica y los recursos que uno emplea, porque como la narración es algo muy nuevo, muchas veces se la ve desde un lugar poético, muy romántico, bonito, pero yo como práctico que soy necesito que se me dé una herramienta concreta. Una herramienta que se pueda trasmitir, como por ejemplo mi proceso para estudiar los cuentos es este, el mecanismo que uso para una adaptación es este, que a mí me sirven y a otro le sirven otras modalidades, por eso me parece tan importante reflexionar en estos puntos.

Ana —Eso es justamente lo que te da la profesionalidad, lo que te distingue del aficionado, el que lo hace espontáneamente por placer de tanto en tanto. En esta actividad, como en la del escritor, o en todas las profesiones, la formación es importante en tanto y en cuanto te da un marco, herramientas, recursos. Es también generar un respeto al oficio.

Claudio — Sí, sí. A veces me ha pasado esto de escuchar a alguien decir me habló el cuento o me vino el cuento, esa mirada poética es muy linda pero no es suficiente para el oficio. A mí nunca me paso, si yo no leo, si no busco, ningún cuento viene a buscarme. Son horas que uno dedica a buscar, leer, aprender, ensayar, trabajar la voz, el cuerpo, encontrar su forma… Cualquiera puede contar un cuento, es cierto, pero no cualquiera puede contar un cuento “con arte”. Son cosas distintas.
Estamos trabajando este año en un ciclo que se llama “La Cocina del Narrador”, nos juntamos una vez por mes, invitamos a un narrador profesional que cuenta y entre cada uno de los cuentos, como el público son narradores, le van preguntando al narrador cuál fue su proceso, cuál es su forma de trabajarlos, cuáles son sus mecanismos, y es muy rico eso de ver la variedad y lo diverso, ver como cada uno usa determinadas herramientas y como hace su proceso. También hay una sección que la llamamos “El camino no siempre es de rosas….”, para que nos cuenten cuales son las malas, los fallos, las experiencias frustrantes, porque en el taller todo es lindo, amoroso, pero después como en toda profesión, sea que se trabaje en grupo o individual, hay de todo, existe la competencia, existen un montón de cuestiones que también hay que tener en cuenta, y es bueno charlarlo porque el narrador puede llevarse una desilusión después si cree que todo es lindo e ignora las dificultades.

Ana —Hablando de esto de la diversidad quería preguntarte qué te arraiga al cuento, creo que más allá de lo que contemos, siempre algo nos hace de raíz motivadora, por eso lo de arraigue que es diferente para cada uno.

Claudio —Pensándolo ahora creo que es como volver a la infancia. Siento también que si bien soy grande porque no soy niño, creo que nunca llegué a ser adulto. Me encantan muchas cosas de niño; los dibujitos, las golosinas…, y creo que el cuento es algo más de eso, por eso trabajo en esto que me permite estar siempre en contacto con ese aspecto. De hecho cuando escribo muchos me dicen tenés una letra de primer grado, y bueno, les contesto, es la que me sale, no me sale otra letra. Por eso creo que es lo que me une mucho a la niñez y al placer, porque lo disfruto mucho, le pongo mucha energía, mucha pasión, mucho entusiasmo y creo que es eso, me arraiga volver a la infancia, a ese estado de placer. Creo que sea lo que sea cuando uno lo hace con placer, sale bien. Y también me parece importante descubrir cómo este camino me arraigó a la literatura, a volverme lector adicto por los cuentos. Ahora por ejemplo me encanta Abelardo Castillo y Liliana Heker, escritores que descubrí por la narración y ahora disfruto como lector.

Ana —Como lector uno siempre tiene más atracción por un tipo de literatura que por otra, ¿qué es lo que más te seduce, te atrapa, la lectura de cuentos u otras formas literarias?

Claudio —No, no. Me gustan mucho las crónicas, me encanta por ejemplo Pedro Lemebel, me encanta ese formato. Novelas también, cuentos leo cuando tengo que preparar, para buscar material. No soy lector de cuentos, soy más lector de libros infantiles. De hecho en mi casa lo que tengo libros a montones son estos libros de literatura infantil y juvenil, me encantan, pero para consumirla no para contarla. Colecciono libros álbum, tengo tres bibliotecas de ellos y también tengo todas las colecciones infantiles que se te puedas imaginar: Los Caminadores, Buenas noches, Pan Flauta, ¡todas!, que como te dije las compro para leerlas yo.

Ana —Esto también me parece interesante, porque quien quiere acercarse a la narración puede pensar que los narradores amamos solo leer cuentos y no siempre es así, sin embargo el gusto por otro tipo de literatura también aporta al oficio de narrar.

Claudio —Claro porque te vas nutriendo también de eso y es todo un bagaje que uno acumula y que sale en el momento de contar, por más que no lo utilices, es como un subtexto que uno tiene ahí y sale, va formando parte de tu acervo.

Ana —Y a la hora de narrar ¿qué te atrae más, contar para chicos, para adultos?

Claudio — Definitivamente para adultos, porque con los chicos cuesta más, gastas mucha energía, gastas el doble de energía. Con el adulto lo disfruto más, sobre todo porque para adultos cuento lo que quiero yo, la elección del texto es cien por ciento mía, me gustó a mí y lo cuento, el adulto que se la banque. En cambio para chicos tengo que consensuar esa elección por la edad que tiene, por sus intereses, si bien es algo que a mí me gusta, tengo que consensuar con él previamente, tengo que pensar para qué grupo etario, qué intereses, el espacio, como que tengo más condicionada la elección, con el adulto me siento más libre. Igual cuento para chicos, pero hay un pacto que hago cuando llego a los colegios siempre Los cuentos son para disfrutarlos, no para trabajar. Estar atentos, tener los ojos abiertos, la boca cerrada, las orejas atentas, ahí ya hay toda una revolución de cosas. Creo que la narración oral es una invitación a leer, no como un objetivo sino como una consecuencia. También disfruto mucho contando para adolescentes, porque son incondicionales cuando les gusta y contundentes cuando no les gusta. Hay como una idea de que los cuentos son para los niños y a medida que crecen se va perdiendo ese espacio y me gusta mucho esto de recuperarlo. También me gusta cuando voy a la biblioteca y me dicen que tal o cual libro lo pidieron mucho porque les atrapó cuando lo escucharon contar, o cuando me dicen sé que contaste este cuento y este cuento, porque fueron a pedirlo, por eso digo que es una invitación a leer. En realidad voy a pocos colegios. También aprendí que a veces es trabajo y como en todo trabajo no siempre es placer, es trabajo.

Ana —¿Algo más que quieras decir respecto al festival?

Claudio —No, simplemente que LOS ESPERAMOS en Morón, en Avellaneda, en Lomas de Zamora, en La Plata, En San Fernando y en Capital en el Festival Internacional de Cuentacuentos “Palabra Mía”.

Ana—No me queda más que decirte ¡MUCHAS GRACIAS!

Para ver la programación del festival, vayan acá

Para conectarse con el Grupo Facebook 


Acerca de Claudio Ledesma:

Representó a la Argentina en los Festivales Internacionales de Cuentacuentos de Bolivia, Cuba, Chile, Uruguay, Colombia y México.
 Presentó sus espectáculos de narración oral para chicos y adultos en ferias del libro, cafés literarios, librerías, universidades, plazas, parques y teatros.
Creó y dirige el Círculo de Cuentacuentos y la publicación Te doy mi palabra: noticias de los cuentacuentos. Fue narrador contratado por la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP) y la Dirección General del Libro y Bibliotecas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Dictó talleres de narración oral a través de Extensión Universitaria de la Universidad de Buenos Aires, en el Instituto Universitario Nacional del Arte y en Universidades Privadas. Es docente de narración oral para el Diplomado de Expertos en Literatura Infantil y Juvenil que se desarrolla en Universidades de Chile, Colombia, Perú y Brasil.
Conferencista y cuentacuentos de Neuroeducación del seminario “El cerebro lector” impartido en Lima, Perú y Medellín, Colombia.
Cuentacuentos contratado por la Secretaría de Cultura y Educación de la ciudad de la Plata.
Es Director del Festival Internacional de Cuentacuentos Te doy mi palabra, (llamado ahora Palabra Mía) que se lleva a cabo desde el año 2000 y se desarrolla en Buenos Aires y con sedes en prácticamente toda la Argentina.
Director del Encuentro Cuenta Habana que se lleva a cabo todos los años en la isla de Cuba. Director de las Jornadas Internacionales de Literatura Infantil y Juvenil.
Premio Pregonero 2011 a narrador oral, Premio ContArte 2012 por su trayectoria, Premio Pregonero 2013 por labor radial, Premio El Cochero Azul por su difusión de la narración oral y literatura Infantil y Juvenil.

Claudio Ledesma