viernes, 3 de febrero de 2012

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Miradas sobre la Cuentería, el cuento y la palabra

 

Breve resumen, o mejor dicho, extracto de un artículo muy interesante tomado de: Comendador Prol, A. y Rojas Ramírez, G.: "La obra oral del cuentero popular Aurelio Fernández milanés y su presencia en la tradición oral y la narración oral Jobabense del siglo XX", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Enero 2012, www.eumed.net/rev/cccss/17/

que pueden leer completo acá

Introducción

La palabra hablada ha sido desde siempre el medio más importante de transferencia de información y de contacto personal, tanto en culturas tradicionales como en contextos urbanos modernos. De su práctica continuada depende la supervivencia de lazos sociales, estructuras emocionales y miles de recuerdos que cimientan la propia vida de muchos seres humanos.
Desde épocas remotas en que el hombre comenzó a comunicarse a través del habla, la oralidad ha sido fuente de transmisión de conocimientos, al ser el medio de comunicación más rápido, fácil y utilizado. Esta forma de transmisión suele distorsionar los hechos con el paso de los años, por lo que estos relatos sufren variaciones en las maneras de contarse, perdiendo a veces su sentido inicial.
El lenguaje -sistema de conducta distintivamente humano basado en símbolos orales- ha sido el elemento básico que ha facilitado la comunicación, que es su función fundamental. Es un hecho social que permite la adquisición de costumbres, creencias e historias propias y comunitarias, la relación con otras personas y grupos y la transmisión de experiencias y saberes. Tal comunicación -comprendida como intercambio de contenidos y experiencias- genera relaciones sociales (Casalmiglia y Tusón, 1999), y, a través de ellas, configura sociedades humanas con identidades y culturas propias, basadas precisamente en el conocimiento compartido.
A través de la palabra hablada se enseña y se transmite la cultura. De hecho, el ser humano aprende su lenguaje del mismo modo (y al mismo tiempo) que aprende su cultura, y la construcción de ambos elementos se realiza en forma de diálogo: uno genera al otro y viceversa.

 

Una mirada a la tradición oral como manifestación de cultura

Para estudiar los aportes de la obra oral del cuentero Aurelio Fernández Milanés (Palelo), hay que partir de los siguientes ejes conceptuales generales de la investigación: las categorías tradición oral, narración oral y cuentera las cuales parten de la teoría de las representaciones sociales de Moscovici


La tradición oral se manifiesta a través de todas las épocas y adquiere características especificas en diferentes áreas y localidades, el cuenta cuentos o cuentero juega un rol fundamental en la formación de estas tradiciones y su quehacer se acumula y enriquece la  narración oral y el imaginario de los pueblos.
La narración oral artística es el arte del cuentero de todos los tiempos, desde el cuentero que cuenta con toda la comunidad hasta el cuentero familiar; es el testimonio del contador de historias; es la forma de comunicar y expresar por medio de la palabra, la voz y el gesto vivos, cuentos y otros géneros imaginarios que el cuentero inventa y/o reinventa.
La oralidad como la expresión de la palabra hablada es la forma más natural, elemental y original de producción del lenguaje humano, es independiente de cualquier otro sistema: existe por sí misma, sin la necesidad de apoyarse en otros elementos. Esta característica la diferencia de la escritura. En ella está presente el lenguaje como sistema de conducta distintivamente humano basado en símbolos orales el cual ha sido el elemento básico que ha facilitado la comunicación, que es su función fundamental, es un hecho social que permite la adquisición de costumbres, creencias e historias propias y comunitarias, la relación con otras personas y grupos y la transmisión de experiencias y saberes (ONG. 1987)


La narración oral artística es un ejercicio poético presente en todas las culturas: el arte de voltear creadoramente el espejo mágico para convocar el encuentro y recrear la vida que se comparte.


El término narración oral ha sido abordado desde diferentes interpretaciones por filósofos e investigadores. Según Francisco Garzón Céspedes la narración oral es también el arte del narrador oral, sin olvidar la necesidad de que los humanos vuelvan la mirada hacia la práctica cada vez más olvidada de la conversación; la narración oral es el arte de este narrador oral escénico que puede contar un mito, una leyenda, una anécdota, un relato, un cuento, una novela, entre más, porque puede hacerlos suyos con el niño, con el joven, con el adulto, cada uno como tal, o con todos a la vez en cualquier espacio posible, para reinventarlos como maravilla creadora.

Según Colin La narración oral artística es un arte vivo, de comunicación,  donde el cuentero, al narrar a viva voz hace referencia a todos los procesos de la vida y relacionándolo todo, inventa y reinventa el cuento para contarlo oralmente cada vez distinto, con cada público interlocutor, iniciando un proceso de interacción en el cual emite un mensaje para informar y comunicar: el cuentero popular Palelo hizo justicia a esta afirmación, sus historias , fabuladas una y otra vez, atrapaban sin discusión a todo el que las escuchaba.
En este  caso esta reflexión ha permitido hurgar en la influencia de los contextos históricos, en la evolución y mantenimiento de la narración oral en las historias contadas por Palelo en las comunidades. La narración oral artística es un acto de ensoñación, donde el ser humano, al narrar a viva voz, reencuentra desde la fantasía la dimensión de los sueños.

Teniendo en cuenta los planteamientos anteriores la autora asume como narración oral, aquella manifestación que se transmite de generación en generación y que forman parte de la vida espiritual y material de los seres humanos, reconociendo que en los orígenes de este arte están los cuenteros comunitarios.
A pesar de los adelantos científicos-técnicos que hacen posibles novedosas formas de entretenimiento con solo accionar un botón –videos, juegos electrónicos, computadoras, robots, etc.-el cuento narrado de viva voz sigue ocupando un espacio importante.
En el contexto cubano la importancia del estudio del cuento se ha multiplicado, acentuándose el mismo en el ámbito rural, como un medio de entretenimiento, educación, preservación del conocimiento de la historia y de los valores; y otros elementos que lo conforman, manteniéndose y enriqueciéndose a través de los distintos escenarios que se crean, reflejados en la comunidad como espacio genuino de creación cultural.


Según Albo al cuentero le corresponde transmitir las características del arte oral que es una categoría comunicadora, para contar desde las tradiciones orales y desde la literatura, desde los cuentos tradicionales anónimos hasta los de los escritores de cualquier época especializados, pero que entiende básicamente este arte como descubrimiento, recreación, motivación y/o profundización de esa otra necesidad de encantamiento y aprendizaje.
Según Ana María Bovo el cuentero confía en el valor de la palabra, sabe que la palabra crea ataduras muy difíciles de vencer, trabaja con la magia de la palabra, porque la palabra es vida, El cuentero cuenta cuentos que llaman a la reflexión y sabe escuchar la voz de otros cuenteros que también llaman a la reflexión, cuenta los cuentos con amor, otra cualidad con la que contaba Palelo en las historias que narraba.
Para JJ el cuentero es un hombre de todos los tiempos, desde el cuentero que cuenta con toda la comunidad hasta el cuentero familiar, es el testimonio del contador de historias; conversador o cuentero de la cotidianeidad que expresa de forma natural y simple la idea que desea comunicar por medio de la palabra, la voz y el gesto.

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