lunes, 16 de enero de 2012

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“Palabrerío”: un espacio para encontrarse con el otro, a través de la palabra

SILVIA PÉREZ

Profesora de francés. Narradora oral.

“Palabrerío”: un espacio para encontrarse con el otro, a través de la palabra

-¿De qué se trata “Palabrerío”?
- “Palabrerío” es una propuesta de narración oral donde las palabras cobran protagonismo y salen de una “caja mágica” para jugar con el público infantil. Desde mi oficio de Cuentacuentos vengo realizando distintas propuestas que tienen que ver con los niños, quienes son los destinatarios primarios de mis proyectos. Si bien ya llevó un tiempo largo en este oficio, en los últimos años, me he dedicado a desarrollar esa propuesta cultural de forma de espectáculo. Elijo trabajar sobre una temática puntual que esté vinculada a la cultura de nuestra provincia, ahí surgen distintas propuestas, algunas compartidas con gente a la que también le interesa difundir la narración oral.
El interés de todo Cuentacuentos es acercar y llevar la palabra oral y que esa palabra se ponga en acción y se transmita de boca en boca. Significa recuperar algo que hemos perdido hace mucho tiempo y que tiene que ver con la capacidad de escuchar. Escuchándonos también podemos activar nuestro pensamiento crítico y construir nuestra propia historia. Aquella parte de nosotros que estaba escondida y que tiene que ver con las cosas que nos pasan y que a veces son inadvertidas porque ocurren cotidianamente. Las historias que contamos son cosas que ya hemos vivido, ya sea porque las estamos leyendo de un cuento que alguien escribió y que tienen que ver con algo que existe (cuento, fantasía, leyendas) o que ya han sido vividas y que las vamos transmitiendo al otro mediante la palabra. Además, este oficio rescata la memoria y la vida de las personas a través de la palabra.

-La palabra viene invadida por la fuerte preponderancia de la cultura de la imagen…
- Es cierto, vivimos de un mundo donde la imagen nos absorbió totalmente. Aunque la imagen también contiene palabras, es un lenguaje distinto que viene acompañado del desarrollo de las nuevas tecnologías. Este avance de la imagen sobre la palabra también produjo un distanciamiento. Y ahí está la puesta en valor del narrador, quien es como aquel primer juglar que iba de pueblo en pueblo contando las historias que pasaban cuando no existía la escritura. Un cuentacuentos recupera también el encuentro, porque el narrador oral tiene que tener otro que lo escuche. Porque cuando pongo en juego mi palabra, me estoy comprometiendo con el otro, porque estoy contando algo que sucede y que será interpretado por el otro de acuerdo con su contexto y su forma de pensar y de vivir. Pero lo importante es que estas historias se sostengan a través de la palabra hablada.


-A los niños de ahora pareciera que les cuesta prestar atención, escuchar, quizás por esta cultura posmoderna ¿Cómo se llevan los niños con la narración oral?
-Justamente somos muchos los cuentacuentos que estamos ocupados en llevar las historias a través de la palabra oral. El niño está muy metido en esta cuestión de la imagen, de las computadoras y que tienen que ver con el mundo de hoy y que no lo vamos a contradecir. En mi opinión, lo que hace falta es que quienes tenemos ganas y nos gusta este oficio de narrar, podamos crearles a los chicos el gusto por los cuentos y las historias narradas, como hacían nuestros abuelos con mi generación, que nos sentábamos alrededor de un brasero y los abuelos contaban historias que tenían que ver con enseñanzas que nos dejaban para poder enfrentar el mundo de los adultos. Si en las escuelas los docentes se quejan porque cada vez menos los chicos tienen un buen uso del lenguaje, es porque no se fomenta la palabra. Además, debemos considerar que ellos se conectan con dos o tres palabras, aunque acotadas por el uso del celular, que pide códigos más breves; también tienen que ver con otras formas de lenguaje. Promover el gusto de la escucha a través de historias, hace que el niño vuelva a recuperar y descubrir otra forma de entretenerse.

-Además, con el cuento también se promociona la lectura…
- Si porque es una forma de comunicarse y de transmitir que valora la palabra. Con respecto a la anterior pregunta, es importante señalar que a los adultos también nos cuesta leer y concéntranos en algo. Además, cada vez le dedicamos más horas a la televisión, con esto de que no tenemos que descodificar el mensaje, no nos exige mayor interpretación, porque el mensaje está resuelto.

-¿Qué leen los chicos?
- En principio, los niños disfrutan de un libro en tanto y en cuanto un adulto los estimule. Cuando eso sucede, el niño pide leer. Por eso es importante la promoción de la lectura que puedan hacer los padres a muy temprana edad. Después, los adolescentes se alejan un poco de la lectura, aunque en este último tiempo hay un panorama alentador. Los chicos leen, pero lo hacen de otra manera porque las computadoras obligan en cierta forma a los chicos a leer. A ellos les gusta la literatura que tiene que ver con ellos y con situaciones de su vida. Pero también recurren a la ficción, porque los traslada a otro mundo. Los chicos eligen clásicos que los incentivan a pensar. Un chico que desconoce la literatura de Latinoamérica y obras como El Quijote, Hansel y Gretel, queda excluido de una parte de la historia y de la humanidad.

 

Hablar por hablar...

Palabrerío significa abundancia de palabras vanas y ociosas. Pero en esta ocasión, las palabras nos llaman al encuentro, la emoción y recuperar historias, que tienen que ver con nuestras vidas y con los otros.


Silvia Pérez, profesora de francés, se desempeñó como directora Provincial de Bibliotecas y Archivos; en su oficio como cuentacuentos desarrolló diversas actividades con la lectura, y durante ocho años fue tallerista del Plan de Lectura. Además, hace tres años, junto a María Pessacq y Oscar Nemeth, llevó la literatura a distintos puntos de la provincia, con la obra “Atrapalectores”.
Por estos días, Silvia está enfocada en un nuevo proyecto impulsado por la Secretaría de Cultura de la Provincia: Palabrerío.
Aquí, la narradora, valiéndose de una selección de cuentos de la tradición oral y de autores argentinos, propone un espectáculo interactivo, donde la palabra cobra protagonismo y se presta a distintos juegos con el público.
Silvia Pérez pertenece a la Red Mundial de Cuentacuentos, que agrupa a más de 900 cuentacuentos de 46 países en los cinco continentes. En Catamarca, Silvia creó el Club de los Cuenteros y ha sido una promotora de la literatura, la narración oral y una representante de nuestra cultura.
Palabrerío ya llegó este verano a El Rodeo, Belén y Andalgalá; también está previsto que los chicos y grandes de la Capital y Valle Viejo puedan disfrutar y entretenerse a través de la propuesta cultural.

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