sábado, 18 de septiembre de 2010

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Asociación Madrileña de Narración Oral: el ‘vivir del cuento’ no conoce fronteras

Conocer historias de pueblos ancestrales y fantasías de otros tiempos es posible. Los cuentacuentos, al igual que hacían los juglares en la Edad Media, son los encargados de trasladar a su público a lugares remotos, para que revivan las hazañas, los romances y todo tipo de leyendas, ficticias o no, que contaban sus antepasados. Para que esta tradición se conserve y crezca con fuerza, los narradores de historias de Madrid, más conocidos como cuentacuentos, han fundado la Asociación Madrileña de Narración Oral, que con tan solo unos meses de vida ya reúne a medio centenar de socios de ocho nacionalidades diferentes. “Empezamos diez personas que nos conocíamos de coincidir en bares que acogen actuaciones de cuentacuentos, como Libertad 8, y formamos la asociación tras organizar un encuentro nacional de narradores orales en Madrid. Entonces fue cuando vimos que juntos podíamos hacer más cosas, como festivales, encuentros, conseguir espacios para actuar, etc.”, explica a Sí la maga cuentista Mercedes Carrión, peruana perteneciente a la asociación. A pesar de que hoy componen la asociación narradores de países tan diferentes como Camerún, Reino Unido, Italia, Francia, Perú, Colombia, Chile y España, fiel reflejo de la actual interculturalidad madrileña, todos comparten unos objetivos comunes. Vivir del cuento aún con la proliferación de las nuevas tecnologías y de la invención de la mayor contadora de historias del mundo, la televisión, los profesionales de los cuentos opinan que la profesión goza de buena salud. Para el cuentero colombiano Nelson Calderón, “este arte se mantiene porque la gente busca lo vivo” y porque tienen su propio público, “deseoso de oír historias”.

Esta teoría la ratifica la española Marta Guijarro, quien además añade: “Permite conectar con la gente, sin artificios, desarrollar la imaginación, y esto engancha”. Aun así, ambos reconocen que subsistir de contar historias es difícil. “Yo vivo del cuento desde hace 14 años, al igual que lo hace Mercedes desde hace 19”, bromea Calderón. “Pero sé que muchos compañeros lo compaginan con otra actividad. Lo importante es ponerle ganas y tener imaginación para contar e inventar historias nuevas”, puntualiza el contador colombiano.

En la asociación, la mayoría de sus miembros compagina su empleo diario con este arte. Por ejemplo, la española Marta Guijarro es periodista y la francesa Brigitte Arnaudies es profesora de filología. “Al contar historias encontramos nuestra parcela de realidad, porque la mayoría cuentan la misma esencia del hombre. Además, a mí me ha permitido conocer mejor el idioma”, reflexiona Arnaudies.

CUENTOS PARA INTEGRAR

El contador colombiano de cuentos Nelson Calderón participa en el programa Escuela integradora, que se desarrolla en el Centro Hispano-Colombiano (Ronda de Segovia, 34 ) y en el Centro Hispano-Centroamericano (c/Fray Ceferino Gonzalez, 4). “Aquí, a través de los cuentos, sus moralejas y el encuentro de niños de varias nacionalidades, se fomenta la integración, porque recogen leyendas de otras culturas y favorecen el conocimiento de las mismas. Además, traspasan fronteras. Es la universalidad de los cuentos”, concluye que Brigitte Arnaudies.

Fuente para leer más: Sí, Se puede

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