sábado, 10 de abril de 2010

Ir al inicio

ORALIDAD PRIMARIA Y ORALIDAD SECUNDARIA

 

                                       “Dicen que los cuentos se cuentan de noche por que en la noche   vive lo sagrado; y el que sabe contar cuenta; sabiendo que el nombre es la cosa que el hombre nombra”. (E. Galeano)

Antiguamente muchas (o casi todas) las culturas eran culturas ágrafas, es decir culturas carentes de escritura, o mejor dicho de grafismos representativos de sonidos o fonemas. En ellas el patrimonio de conocimientos crecía (y crece en las que siguen existiendo) y se perpetuaba (y perpetúa) por medio de la oralidad. Junto a estas culturas coexistían otras que si bien poseían sistemas de escritura, esta no era utilizada más que para llevar contabilidades, o plasmar eventos importantes, o bien par ser utilizada por los pocos privilegiados que las conocían, por lo que el pueblo llano continuaba nutriéndose, comunicándose y preservando la memoria por medio de la oralidad.

Existen pues dos tipos de oralidad: La Oralidad Primaria, propia de los pueblos ágrafos y la Oralidad Secundaria que es la que incorpora la escritura.

Hoy en día nuestra cultura continúa siendo oral pues no existe otro modo de comunicarse, compartir chismes, secretos, recuerdos… sin embargo como cultura misma es secundaria pues se sustenta en la palabra escrita y la imagen visual., a tal punto que muchas veces frente a una historia (o un conocimiento) se la toma por válida o cierta si está escrita en algún sitio.

Tengamos en cuenta que la comunicación es ontológica en los seres vivos, más en el ser humano, que por ello y para ello utiliza todos los medios y herramientas a su alcance, desde la corporalidad utilizando los sentidos: tacto, olfato, gusto, predominio de la vista y del oído, y de la gestualidad. Siendo el sonido el que prima tanto en la expresión como en el pensamiento. Todos estos modos de comunicación, justamente por ser propios de lo humano, perduran, si bien en las culturas modernas a partir de la escritura se ha reducido fundamentalmente (y en cierta medida) el uso del tacto, del gusto y del olfato, e incluso la vista ha superado la utilización del oído.

Podríamos decir que hemos pasado de una cultura de predominio auditivo a una de predominio visual en los últimos, aproximadamente, cincuenta años. Y en este pasaje lo que se ha perdido son ciertos lenguajes sea por ser sometidos sus pueblos a la lengua del conquistador o bien por la extinción de dichos pueblos.

Al mismo tiempo el hábito de una oralidad como único medio comunicacional es lo que ha disminuido al ser reemplazado por la escritura tanto de textos, como de otros medios: internet, carteles, propaganda, etc. Todos dependientes en mayor o menor medida de la escritura y los signos gráficos. Es decir todo lo que hace a la oralidad secundaria. Tan importante ha sido este pasaje que hoy día nos encontramos con muchos individuos incapaces de expresarse verbalmente utilizando la riqueza del vocabulario o memorizando historias y conocimientos como antaño.

Entre las culturas de oralidad primaria y las de oralidad secundaria existen claras diferencias. En primer lugar quienes poseen una cultura oral primaria aprenden mucho y poseen sabiduría pero no “estudian”, Dado que estudiar implica un aprendizaje sistematizado. Dichas culturas aprenden en cambio por medio de entrenamiento, por discipulado, escuchando, por repetición de lo que oyen, etc. Por otro lado si bien su pensamiento es hasta cierto punto analítico, dividiendo sus elementos en varios componentes, la oralidad primaria no puede (ni pretende) realizar un examen abstractamente explicativo, ordenador y consecutivo como sí pueden hacerlo las culturas de oralidad secundaria

- La tradición en la cultura de oralidad primaria no posee permanencia tal como la posee la escritura que “fija” la palabra, es por ello que concebir con precisión y sentido la cultura de oralidad primaria es sino imposible sumamente difícil justamente por ese carácter de impermanencia o de inmaterialidad.

Los celtas por ejemplo que poseían un sistema de escritura se empeñaban en no utilizarla más que para rituales mágicos o para señalar acontecimientos trascendentes, pues consideraban que todo lo que se “materializa” (cobra cuerpo y deja huella) se pervierte. Y esto es así pues la palabra hablada viaja con “sentido”. Sentido dado por la gestualidad, el tono, el ritmo, la mirada….en cambio la palabra escrita se “literaliza”, es decir queda fijada en un sentido obviando los otros sentidos que la completan y por lo tanto es más dada a la manipulación.

- La escritura encierra las palabras en un campo visual que impide percibirlas sólo en su sonoridad, por lo tanto no puede recuperar el sentido de lo que la palabra significa en una cultura oral.

- Otra diferencia consiste en la cantidad de vocablos que es mucho mayor en los grafolectos que en los lenguajes exclusivamente orales.

- En una cultura oral las palabras son acontecimientos, hechos, en las culturas de oralidad secundaria las palabras son “huellas”, es decir formas posibles de ser vistas.

- En la cultura oral las palabras no tienen una presencia visual. (En las culturas de oralidad secundaria obviamente sí)

- En las culturas orales la palabra está asociada a un poder y al mismo tiempo a un suceso (es dinámica). En cambio en las culturas que poseen escritura tiende a no asociarse la palabra con el suceso, es en cierto modo estática, asociadas a cosas en una superficie plana y por ende tampoco se la relaciona con “poder”.

- Los nombres dan poder a los seres humanos, tanto antes como ahora, la diferencia reside en la conciencia de ellos entre una y otra cultura. Las culturas orales lo sabían y lo saben bien, las actuales no. Aquellos que poseen escritura piensan en los nombres como etiquetas, los otros (oralidad primaria) los piensan como fuerzas vivas.

Hay una frase gitana o quizás más antigua que expresa muy bien este concepto: “Antes de soltar el aliento, medita en sus efectos”, que es casi como la frase “Lo dicho, dicho está y no se puede borrar”, o esa otra “Eres dueño de tus silencios y esclavo de tus palabras.”

Más allá de las diferencias antes expuestas entre estos dos tipos de cultura hallamos diferencias a la hora de realizar el aprendizaje.

Las culturas de oralidad primaria aprenden por experimentación, repetición, participación de la memoria colectiva, memorización. En cambio las culturas de oralidad secundaria, aprenden por medio de la formación académica donde la lecto- escritura es la base en la que se sustenta la mayor parte del aprendizaje.

El ejercicio de la memoria por repetición a lo largo de los años, repetición llena de sentido y no meramente funcional, y la propia experimentación, han sido reemplazadas por el enciclopedismo, es decir la acumulación (relativa) de datos registrados por escrito.

Ventajas y desventajas del registro escrito

El registro escrito permite un desarrollo y expansión, sino infinito, muy vasto del conocimiento, mientras que la oralidad depende de la existencia de un narrador y un escucha que pueda retener (memorizar) lo escuchado. Permitiendo por lo mismo su permanencia en el tiempo como para que nosotros por ejemplo hoy día podamos seguir leyendo la Ilíada, a Platón, etc.

Por otro lado en el registro escrito se pierde la riqueza de la oralidad en cuanto a matices, pausas, ritmos, e incluso toda la información aportada por el contexto, la gestualidad y la sonoridad misma. Pero por sobre todo se pierde ese “espíritu vivo” que es el que permite la continua trasformación de la narración haciendo de ella una fuerza generadora que al mismo tiempo que transmite construye una memoria colectiva. Es decir que enlaza los tiempos y los seres en un espacio común.

Dice Walter Ong: “...el conocimiento de la escritura (...) devora sus propios antecedentes orales”. Y es muy cierto dado que al apropiárselos y traducirlos a la letra escrita ha dejado tal huella de la palabra (que por otro lado se transforma en invariable en forma y variable en cuanto a la interpretación de cada lector), que ha convertido a la oralidad en algo aparentemente inferior, supeditado, relativo, dentro de la concepción social. Tomando entonces la escritura que no es más que la grafía de la realidad, un sitio de primacía irreal. De todos modos vale recordar que no existe escritura sin oralidad.

No pretendo con esto restarle importancia ni valor a la escritura que por cierto es sumamente valiosa, lo que sí creo es que poco a poco la literatura ha ido cobrando espacios de importancia inversamente proporcional a la circularidad que tiene entre los lectores, y hoy nos encontramos con mucha producción y pocos lectores. Entonces ¿Qué pasa con esa memoria colectiva de las historias que desde siempre enseñan, forman, nutren? Pasa en parte que se van olvidando que muchos adultos y jóvenes ya no saben contar y dándonos cuenta o sin darnos cuenta perdemos la memoria ancestral y nos quedamos muy aislados, y a mi modo de ver, emprobrecidos.

Los pueblos orales consideran a la palabra como dotada de tal poder mágico que el “nombrar” la cosa la animan. En todas las culturas la Creación misma es producida por el sonido:

“...Y DIJO DIOS: SEA LA LUZ, Y FUE LA LUZ... Y LLAMO DIOS A LA LUZ DEL DIA Y A LAS TINIEBLAS LLAMO NOCHE...” (GÉNESIS, 3-4-5)

 

“EN EL PRINCIPIO FUE EL VERBO, Y EL VERBO ERA CON DIOS, Y EL VERBO ERA DIOS” (JUAN 1,1)

 

Para los Etíopes Dios se creó a sí mismo y creó al Universo afirmando su propio Nombre. En Egipto fue Toth quien por medio de su Palabra creó al universo. ODIN, OGMIO, HERMES, fueron entre otros, dioses que proveyeron a la humanidad de “Lenguaje”.

Podríamos continuar así recorriendo leyendas, mitos, de las más diversas culturas e indefectiblemente encontraríamos la importancia de la “Palabra, el NOMBRE”, como factor vital y originario de la creación.

Este poder de la palabra de dar vida es lo que hace que sea tan delicado el uso de la palabra por el hombre y de allí no sólo a frase de Galeano sino los cientos de refranes, dichos e historias que una y otra vez reafirman este concepto.

Para nosotros los “Cuentacuentos” y para aquellos que disfrutan de los cuentos contados, recuperar la riqueza y la sabiduría de los pueblos de oralidad primaria es una elección y un desafío. El desafío de “dar vida”

©Ana Cuevas Unamuno

1 comentario:

Bienvenid@ al Rincón de Noticias de Cuentacuentos
¡Animate y contame, pedime, preguntame...!

Gracias por comentar.