martes, 9 de febrero de 2010

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ALGUNAS IDEAS SOBRE LA ADAPTACIÓN DE TEXTOS

 

Como narradores orales constantemente nos enfrentamos a la tarea de adaptar las historias que nos llegan al alma para poder verterlas en otras almas.

Narrar es indefectiblemente adaptar, modificar, recrear historias y al mismo tiempo mantenerlas vivas.

La historia escrita es el material sobre el cuál puede trabajar un narrador oral (cuando no lo hace sobre historias puramente orales) en la actualidad, sean cuentos, leyendas, recopilaciones, sucedidos, etc. Sobre ese texto de base (ya sea escrito u oral) el narrador oral aplicará ciertas lógicas propias de la oralidad, como ser el uso del tono de voz, ritmo, gestualidad, pausas, espacios…

Con las historias de tradición oral normalmente no se presenta conflicto, en cambio muchas son las opiniones respecto a las adaptaciones de los textos escritos, más cuando estos tienen autor definido. Ahora bien al narrar inevitablemente se producirán ciertas adaptaciones al texto escrito ya que la construcción literaria no siempre es textualmente traducible en la narrativa oral. Dichas adaptaciones varían según el criterio de cada narrador, pero en principio debería respetarse del texto la estructura básica, los nudos y el desenlace, así como la intención el mismo. Y por supuesto el nombre de su autor.

Cada vez que se adapta una historia escrita (literaria), el narrador debe realizar tales o cuales modificaciones según sean sus receptores. Dado que, según sean los distintos receptores, se perderán más o menos aspectos del texto escrito, ya sea porque se necesite adaptarlo en un lenguaje más simple y cotidiano perdiéndose en este caso el uso de términos más eruditos y de formas gramaticales más desarrolladas; o bien porque deban suprimirse la abundancia de descripciones que distraen en la oralidad, cosa que no sucede en al lectura.

También es posible que al adaptarse la versión se modifique de tal modo la historia que se convierta casi en otra, o que se le cambie el final, pero esto sucede en casos extremos.

En todos los casos lo que se pierde esencialmente es la construcción literaria que sólo puede ser leída (vista), pero no así la esencia del relato, que es justamente lo que logra conservar la oralidad.

A mi criterio al realizar una adaptación es fundamental respetar la intención esencial del relato y conservar su estructura básica, (personajes, descripciones fundamentales, nudos, desenlace) sobre todo cuando se trata de relatos de autor o de historias tradicionales. También considero viable la “creación” (recreación) a partir de una historia, pero en este caso daríamos origen a otra historia nueva que ya no podríamos adjudicarle al autor original. El narrador puede jugar con todo material que el interese, pero ha de ser fiel a aquello que dice ser fiel.

Siendo pues tan importante este tema, y generando tanto debate, quiero hoy ofrecer algunas miradas al respecto.

DICE MAC SORIANO….

Al reflexionar acerca de la naturaleza misma de la adaptación, comprendí que se situaba en un marco más general, que es una de las dimensiones características de nuestra época: el de la divulgación.

El lenguaje cotidiano relega el término divulgar al ámbito científico. Divulgar es traducir los enunciados científicos a un lenguaje asequible para un mayor número de personas.

¿Es esto posible siempre y bajo toda circunstancia? Es evidente que no. Un libro de divulgación supone siempre en el lector un mínimo de conocimientos, un determinado nivel. Se trata de desembarazar dichos enunciados científicos de su tecnicismo, pero sólo hasta cierto punto. Caso contrario, se estaría renunciando al rigor y se terminaría por falsearlos.

Una divulgación bien entendida supone un ida y vuelta: los que saben esclarecen y simplifican y los que todavía no saben hacen un esfuerzo y precisan sus curiosidades y sus conocimientos.

El término “adaptación”, en cambio, está reservado al terreno de la literatura. Pero los problemas que plantea son los mismos.

La adaptación literaria aparece como una necesidad histórica: se trata de suscitar en el gran público el gusto y la necesidad de obras de calidad.

Cuando se pronuncia la palabra “adaptar” la mayor parte de las personas piensa en la adaptación cinematográfica o televisiva. Esta asociación de ideas es significativa y le devuelve a la cuestión su verdadera dimensión. Adaptar es transmitir un pensamiento, una toma de conciencia por los medios de la expresión que se consideran más apropiados, la imagen en movimiento en este caso, técnica de comunicación más directa que muchas otras.

Adaptar, bajo esta perspectiva, no es degradar. Por el contrario, es más bien esforzarse por repensar una obra del pasado, por buscarle nuevas vías de penetración en la humanidad.

Defender esta postura con respecto a la divulgación o de la adaptación no implica caer en soluciones facilistas. Incluso involucraría acercar al público obras no sólo de otra época, sino de otras culturas. Y esta apertura multicultural es algo que nuestro mundo de hoy necesita.

(Del artículo “Adaptación y divulgación”, de La Literatura para niños y jóvenes. Guía de exploración de sus grandes temas, de Marc Soriano.)

OTRA POSTURA ES LA DE Dora Pastoriza de Etchebarne.).

¿Es conveniente adaptar obras para ponerlas al alcance de los niños? Es muy difícil emitir opinión al respecto, pues las experiencias recogidas son contradictorias.

En ciertos casos, el hecho de conocer las obras así adaptadas puede quitar interés para una futura lectura en su texto original. (“ya la leí…” “ya la conozco… “). Paralelamente, sabemos de jóvenes que entusiasmados por obras que conocieron en su infancia, buscaron, más adelante, la versión completa, y gozaron su lectura “por segunda vez”.

Por otra parte, no a todos los niños se les presentará la oportunidad de leer las mejores obras de la literatura universal, y en tal caso es bueno que sepan que existen, y de qué tratan. Pero como el ideal no es ése, sino gozar con la lectura de la verdadera obra, pensamos que deberán ser los adultos los encargados de guiar al niño, según las posibilidades que su vida le ofrezca.

(De El cuento en la literatura infantil, de Dora Pastoriza de Etchebarne.).

Seguramente existen muchas más y cada uno tendrá su propia mirada, esta nota no concluye nada, más bien abre una reflexión que hace a nuestra labor cotidiana.

© Ana Cuevas Unamuno

¡Hasta la próxima!

 

5 comentarios:

  1. Buen summary de la esencial! Gracias

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  2. Que utilidad tiene adaptar las narraciones

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  3. Que utilidad tiene adaptar las narraciones

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    Respuestas
    1. Para poder narrar un texto necesitamos procesarlo internamente, encontrar nuestro propio sentir sobre la historia y al ser oralidad vamos a narrarlo con cierto clima, cierto modo que nos es propio, en caso contrario sería mejor directamente leerlo. Espero haberte respondido

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