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CALENDARIO DE ESPECTÁCULOS

ACLARACION IMPORTANTE!!!! Cuando miren la dirección de un espectáculo no se fíen de la dirección que aparece en mapa de google ya que la mayoría de las veces es incorrecta!

jueves, 27 de agosto de 2015

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Capacitación en Narración Oral en Olivos


Este sábado 29 de agosto la Ong Leamos un libro dictará la Capacitación en Narración Oral en El Living de Olivos coordinado por las narradoras Graciela Sarcone y Débora Pert. Destinada a voluntarios de Leamos un libro e interesados en esta herramienta de animación a la lectura. Se entregan certificados de asistencia. Consultas e inscripción aleamosunlibro@gmail.com

Temario: 
-Introducción a la narración oral. 
-Importancia de la narración en la promoción de la lectura. 
-Experiencias de narración oral. 
-Tips para narrar un cuento. 
-Narración. 
-Consigna práctica. 
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Espectáculo: "Cuentos Inesperados"


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Entrepalabras Cuentacuentos Espantadas


¡Hola! Queremos invitarlos a nuestro próximo espectáculo, este sábado 29, a las 17.30, en Peumayén Casa de Té. Esta vez, la temática será el misterio y el suspenso... ¿se animan? Les dejamos el flyer con los datos. Recuerden que es sólo con reservas al 4214-4023.
Los esperamos y, si pueden difundir, estaremos más que agradecidas.
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MADRE CORAJE CUENTA EN LA GUERRA


Queridos amigos y amigas:
Este SABADO 29 de AGOSTO, es la ÚLTIMA FUNCIÓN de “MADRE CORAJE CUENTA EN LA GUERRA”, una obra construida a partir de una adaptación de “Madre Coraje y sus hijos” de Bertolt Brecht. El relato y la puesta intentan mostrar la contradicción de una madre que atraviesa la guerra entre protestantes y católicos que duró treinta años (1618 - 1648). Una problemática que atraviesa la humanidad.

Los espero a las 20 hs. en PARAJE ARTESÓN, Palestina 919, timbre 2,  CABA,  Dirección y dramaturgia:  Bernardo Sabbioni. Duración:   50 minutos.   Entrada:  $ 80.

Se puede reservas respondiendo este mail o escribiendo a: vivenciasyrelatos@hotmail.com

¡Sería lindo verlos en esta última función!


domingo, 23 de agosto de 2015

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Sobre la magia y los Cuentos de Hadas

Cuentos de hadas: la complicidad de la magia


Para la mayoría de los habitantes del mundo occidental, la primera experiencia de los cuentos clásicos no viene a través de un hombre sabio o de una mujer sentada ante una audiencia que nos fascina con sus palabras. Es en forma impresa o mediante imágenes que aprendemos historias fundacionales de nuestra cultura

Captivating Illustrations of Classic Fairy Tales From the Brothers Grimm (www.onextrapixel.com)

Han pasado más de 70 años desde que Walter Benjamin, en su ensayo clásico El cuentacuentos, señaló que contar historias era obsoleto. “Cada vez con menos frecuencia nos encontramos con gente con capacidad para contar una historia correctamente”, se lamentaba Benjamin. “Es como si algo que parecía inalienable para nosotros, la más segura de nuestras posesiones, fuera extirpada de nosotros: la posibilidad de intercambiar experiencias”. Para la mayoría de nosotros en el mundo occidental, la primera experiencia de los cuentos clásicos –BlancanievesCenicientaCaperucita Roja— no viene a través de un hombre sabio o de una mujer sentada ante una audiencia que nos fascina con sus palabras. Es en forma impresa o mediante imágenes que aprendemos historias fundacionales de nuestra cultura.
Este desarrollo ha dado lugar a cierta nostalgia por el mero hecho de contar una historia. En su novela El hablador, Mario Vargas Llosa escribe con amor sobre los narradores del pueblo Machiguenga, una remota tribu amazónica que no ha tenido casi contacto con la civilización peruana moderna. Al recitar las cosmogonías y mitos de su pueblo, llevando noticias de un grupo extenso a otro, el cuentacuentos “recuerda a cada miembro de la tribu que los demás estaban vivos, que a pesar de las grandes distancias que los separaban, todavía formaban una comunidad, compartiendo tradiciones y creencias”. Algo de ese tipo de reverencia siempre ha unido a los narradores –basta con ver la forma en que los griegos hicieron una leyenda del ciego Homero—, pero hay una nostalgia peculiarmente moderna en el sentimiento de Vargas Llosa, predicada en el temor de que este tipo de narración de historia, auténtica y significativa, sea una cosa del pasado.
Al tiempo que la narración de historias parece una artesanía obsoleta, las historias clásicas –las sangrientas invenciones surrealistas populares que conocemos como cuentos de hadas— parecen tener un renacimiento. Es incluso posible que en un momento de incertidumbre económica, los lectores se sientan atraídos por las historias más antiguas, más familiares. ¿De qué otra manera se explica la aparición simultánea de los Cuentos de Grimm: para jóvenes y adultos, en la que Philip Pullman ha traducido 50 de sus historias favoritas de los narradores clásicos alemanes; una delgada selección de cuentos,Long Ago and Far Away, que se nutre de fuentes francesas e italianas; y el nuevo estudio The Irresistible Fairy Tale, de Jack Zipes, el decano de los estudios académicos de cuentos de hadas? Y eso en lo que corresponde a libros: en años recientes hemos visto dos versiones en película de la historia de Blancanieves, Mirror, Mirror, protagonizada por Julia Roberts, y la más oscura Blancanieves y el cazador, protagonizada por Kristen Stewart. Los televidentes pueden sintonizar en la televisión estadounidense Grimm, una serie acerca de un detective con poderes mágicos que está llamado a luchar contra monstruos sobrenaturales; y Once Upon a Time, en la que seres humanos comunes se revelan para ser avatares de los personajes de cuentos de hadas como el Príncipe Encantado y Rumpelstiltskin.

Considere todas las pruebas de lo que Jack Zipes llama el encanto irresistible del cuento de hadas. “Piense en una gigantesca ballena que surca el océano, tragando peces de cualquier tamaño que se atraviesan en su trayectoria”, explica Zipes. El cuento de hadas surgió de orígenes desconocidos hasta convertirse en un gigantesco monstruo devorador de culturas que sobrevive mediante la digestión de cada medio nuevo, de la imprenta a las películas, y de allí a Internet. Al igual que Vargas Llosa, Zipes remonta el origen de la narración a un pasado primitivo: “El cuento de hadas fue primero un cuento oral simple, imaginativo, con elementos mágicos y milagrosos que estaba relacionado con los sistemas de creencias, valores, ritos y experiencias de los pueblos paganos”.
La razón por la que sobreviven hasta nuestros días, señala Zipes, se debe a que los cuentos clásicos de hadas –comoBlancanievesCenicienta y Rapunzel, con sus analogías en las culturas de todo el mundo— son ejemplos perfectos de ingeniería “mimética”. Sobre la base de la noción de meme acuñada por Richard Dawkins, Zipes imagina los elementos de los cuentos de hadas que compiten por el espacio mental a través de generaciones de evolución cultural, hasta que sólo sobrevivieron los cuentos más aptos. Y lo que hace que un cuento se “fije” es el poder que tiene “para determinar e influir en las prácticas sociales”, para dar forma a la manera en que los seres humanos viven juntos.
Para Zipes, la influencia de los cuentos de hadas es liberadora, subversiva, y sobre todo feminista. Si “los cuentos de hadas llegaron a ser impugnados y considerados paganos, irrelevantes e irreales”, escribe, es porque dieron voz a los sin poder –niños, mujeres y pobres. De hecho, Zipes muestra en The Irresistible Fairy Tale que muchas escritoras contribuyeron a hacer del cuento de hadas un género estándar de la literatura moderna: el propio término “cuento de hadas” viene de los contes de fées de Madame d’Aulnoy, publicados en 1697 y pronto traducido al inglés. El nombre permaneció a pesar de que la mayoría de las historias que consideramos como los cuentos de hadas no contienen hadas reales: “El uso del término era una declaración de diferencia y resistencia”, Zipes añade. Varios de sus capítulos se ocupan de la contribución de las mujeres escritoras y artistas en la renovación de la forma del cuento de hadas, como la directora de cine francés Catherine Breillat, cuya película Barba Azul Zipes discute largamente.

Al ver el cuento de hadas como una forma de literatura subalterna, un sitio de resistencia a la elite de poder y lógica masculinos, sin embargo, Zipes no nada contra la corriente de sí mismo. Como era de esperar, él clama contra la disneyficación de los cuentos de hadas, lamentando que muchos de nosotros hayamos conocido por vez primera a Blancanieves y Cenicienta como dibujos animados retocados. Ya encarrerado, el reciente relato de Disney sobre la historia de Rapunzel lo describe como “banal”, “estúpido”, y peor todavía: “Las brujas de Disney son productos estereotipados de la mirada masculina occidental y de la manipulación de masas mediada por imágenes de la mujer que se remontan a la demonización de la iglesia cristiana de lo femenino”.
Sin embargo, muchas de las nuevas versiones de los cuentos de hadas se enorgullecen de tomar a sus heroínas en serio, otorgándoles una acción personal e incluso política. Considere Blancanieves y el cazador, en la que la Blancanieves de Kristen Stewart es menos una damisela en apuros que una figura tipo Che Guevara, líder de un levantamiento popular contra una reina explotadora. En esta película, los siete enanos son los bandoleros revolucionarios de Eric Hobsbawm, que recurren a la violencia después de perder sus puestos de trabajo como mineros, y Blancanieves conduce una carga de caballería llevando un armadura. Incluso la reina malvada, interpretada por Charlize Theron, no es un “producto estereotipado de la mirada masculina occidental”: por el contrario, la película nos muestra que la preocupación por conservar la juventud y la belleza, aunque patológica, es la única forma en que una mujer puede ganar poder en una sociedad gobernada por hombres violentos. Pocas veces el villano de un cuento de hadas ha sido una figura más empática.

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A Polar Bear’s Tale: Vintage illustrations by Hilda Miller (polarbearstale.blogspot.com)
Esta forma de contar la historia de Blancanieves puede ser tendenciosa, pero la historia moderna del cuento de hadas es un uso y abuso para fines ideológicos. En la introducción a Cuentos de Grimm, Philip Pullman nos recuerda que Jacob y Wilhelm Grimm estuvieron motivados para recoger y publicar sus historias porque eran patriotas alemanes. La primera edición de su libro Kinder -und Hausmärchen –Cuentos infantiles y del hogar— apareció en 1812, en el apogeo de la resistencia alemana a Napoleón , y fue inspirado por el mismo nacionalismo cultural que más tarde los llevó a producir el primer gran diccionario de la lengua alemana.
Bajo esta óptica, el cuento de hadas alemán era una ventana al espíritu del pueblo. En cuanto a Wordsworth en Inglaterra en la misma época, la cultura y la lengua de los campesinos era la supervivencia de un pasado más puro, lo que pudo ser cultivado como un antídoto a la urbanización y alienación modernas. A mediados del siglo XX, por el contrario, los cuentos de hadas comenzaron a adoptar otros usos, al ser interpretados a la luz de la psicología freudiana y junguiana como depositarios de la ansiedad y fantasía sexuales.
Hoy en día, tal vez, lo que atrae del cuento de hadas a académicos y escritores como Vargas Llosa es una cierta piedad sobre el acto de la narración misma. Pullman, cuya narrativa infantil se caracteriza por ser anti- religiosa, se involucra en una especie de animismo sentimental cuando se trata de narrar historias: “Creo que cada historia es atendida por su propia frescura, cuya voz encarnamos cuando narramos el cuento, y lo contamos con más éxito cuando nos acercamos a esa frescura con un cierto grado de respeto y cortesía”. ¿Qué sucede, sin embargo, cuando nos acercamos a estos cuentos en su estado original, como los encontramos en los Cuentos de Grimm o en Long Ago and Far Away? ¿Qué pasa si el efecto de la lectura de esas historias a granel en realidad pone de relieve su pobreza fundamental como narrativa?

De hecho, los cuentos de hadas tienen una doble relación con la pobreza. Son pobres en sí –en motivación, imaginería, descripción, ambigüedad, complejidad, en todo lo que concierne a interés literario—, además de que son producto de la pobreza. Esto es lo suficientemente claro en sus premisas sociales y económicas: son con frecuencia cuentos del hambre, el abandono y el maltrato infantil. Lo que recordamos de Hansel y Gretel es la casa de pan de jengibre y la bruja en el horno, pero comienza como un retrato de la inanición y el infanticidio: “Si no nos deshacemos de ellos, los cuatro moriremos de hambre”, explica la madre de los niños al padre. “Ya puedes comenzar a tallar la madera para nuestros ataúdes”.
El objetivo evidente del deseo, en tales circunstancias calamitosas, es la riqueza fabulosa, simbolizada y asociada con la realeza. Es por eso que en los cuentos de hadas no hay una clase intermedia entre mendigos y reyes: es un mundo en el que lo actual, el avance gradual, es impensable, por lo que sólo se puede mover en la imaginación desde el estrato inferior de la sociedad a la cima. El cuento de los hermanos Grimm El pescador y su mujer ofrece un comentario irónico acerca de la insaciabilidad de ese tipo de ambición. Cuando el pescador engancha una platija mágica y la deja ir, su esposa le exige que regrese y pida que le conceda un deseo. Primero, ella desea que su choza sea una casa de campo, después una mansión, a continuación un palacio y luego una catedral. Finalmente, la mujer exige que sea convertida en Dios: “Quiero hacer que el sol y la luna se eleven. No puedo soportar cuando los veo en aumento y no he tenido nada que ver con eso. Pero si yo fuera Dios, podría hacer que todo suceda”. El deseo es demasiado, y el pez convierte la catedral de nuevo en choza, o como Pullman literalmente traduce, “en un orinal”.
Más a menudo, la fantasía funciona a través del matrimonio –como en Cenicienta, donde la sirvienta maltratada gana la mano del príncipe— o mediante el descubrimiento de una identidad equivocada –el criado que resulta ser un príncipe en la clandestinidad. Pero en un nivel más fundamental, el objeto de deseo en los cuentos de hadas no es sólo un alto rango o la riqueza súbita, o la comida sin fin –como en Jack y las habichuelas mágicas, que evoca una Jauja donde “la trucha, el salmón, la carpa y otros habitantes de la corriente saltan en los bancos”.
Por el contrario, lo que los cuentos de hadas evocan obsesivamente es un mundo de mutabilidad, en el que las cosas y la gente no están emparedadas en su naturaleza. La rana se convierte en príncipe, el lobo se convierte en abuela, la sirenita se convierte en mujer, la bestia se convierte en un hombre guapo, los 12 hermanos se convierten en una parvada de cuervos. Así que gran parte del atractivo de esas historias, en una cultura pre letrada, pre moderna, está simplemente en la demostración del poder de las palabras para desafiar a las leyes de la naturaleza. De esa manera, el narrador conjura los poderes mágicos que él describe y posee la riqueza para fantasear acerca de ella.

En la Poética de Aristóteles, sin embargo, se nos advierte que el espectáculo es el elemento menos importante de un drama, y que lo más importante es la trama. Los cuentos de hadas, resulta claro, invierten el orden de importancia, ofreciendo un desfile constante de espectáculos con las más rudimentarias e ilógicas de las tramas. Cuando nos preguntamos por qué algo sucede en un cuento de hadas, la verdadera respuesta es por lo general “sólo porque yo lo digo”. Es por eso que las bodas en los cuentos de hadas y en los dibujos animados son tan naturales en ellos: los dibujos animados son el medio del espectáculo, capaz de mostrarnos las cosas que nunca podrán suceder en el mundo real. Y con el incremento de la sofisticación de la imaginería generada por computadora, las películas de acción pueden hacerse cargo de esta plasticidad caricaturesca. En Blancanieves y el cazador, el “espejo, espejo en la pared” es una fusión de metal que asume la forma de un hombre, mientras que los soldados se rompen en trozos de vidrio y un ciervo herido se convierte en una bandada de mariposas. Ese tipo de magia de película no es una banalización del cuento de hadas sino su consumación natural, hablando exactamente con el mismo apetito popular por el espectáculo que el narrador alguna vez alimentó a través de las palabras.
Así, Aristóteles no estaba errado cuando decía que el espectáculo es finalmente el elemento menos interesante de la literatura. Si los cuentos de hadas son “etiquetados” como literatura para niños, no es, a pesar de Zipes, porque el patriarcado esté intentando minimizar su poder subversivo; es porque sólo los niños pueden ser realmente afectados por las historias de magia. La prueba de esto se encuentra en la forma en que las películas de cuentos de hadas, incluso las destinadas a los niños, reducen al mínimo inevitable la importancia y aleatoriedad de la historia con el fin de hacerla más lógica y psicológicamente veraz: Blancanieves se convierte en una fábula acerca de la vanidad, Cenicienta en un fábula sobre la humildad. En las historias de Harry Potter la fórmula del cuento de hadas se invierte: la magia se convierte en cómplice de lo que es esencialmente una parábola acerca de crecer, puede ser por eso que los libros de Potter atraen a lectores de más edad también.

Tomado de: Prospect. Agosto 22, 2012. Y operamundi - POR Adam Kirsch
Traducción y edición: José Luis Durán King.
Jack Zipes. The Irresistible Fairy Tale: The Cultural and Social History of a Genre
(Princeton).
Philip Pullman. Grimm Tales: For Young and Old (Penguin Classics).
Introducción por Marina Warner. Long Ago and Far Away: Eight Traditional Fairy Tales
(Hesperus Press).

miércoles, 19 de agosto de 2015

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Cuentacuentos Merendando Cuentos y...Algo mas

Domingo 30 de agosto a las 17 horas.
Vuelve el clásico Merendando Cuentos y...Algo mas
narradoras Anabelle Castaño, Mercedes Sassano, Celia Planxart,
el acompañamiento musical de Alberto Leyba,
la participación especial de Mancha Naranja:  Wally Ortiz y Rut Alvarez
y  la coordinación de Olga Mabel Negri,
Museo de Arte Popular Jose Hernandez
Av. del Libertador 2373 C.A.BA.



Celia Planxart

 
http://teinvitoacontar.blogspot.com/
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Bodas de Sangre


Hola amigos!
Quisiera que no se pierdan la oportunidad de apreciar y disfrutar de esta obra que desde el año pasado sigue recomendándose boca a boca cosechando excelentes críticas. En Lavalleja 1145, a metros de Avda. Córdba al 4200.
Para una mejor organización, reserven su lugar acuentosparaacariciarelalma@hotmail.com o por mensaje de facebook al grupo Cuentos para acariciar el alma. También si la vieron una o más de una vez, si desean, pueden recomendarla.
Entrada libre, Salida al sobre, Consumición mínima $ 50 
Muchas gracias por su colaboración!
Afectuosamente!
Ilda